El sacrificio de Rajoy

La única salida razonable a la crisis de confianza, liderazgo y estabilidad política en la que anda envuelta España –además de la crisis económica y social- sería el gran gobierno de coalición PSOE-PP, pero semejante pacto y audacia resulta inviable por el antagonismo de Zapatero y Rajoy. Pero también porque semejante pacto no se podría hacer con ninguno de los dos. Además, Rajoy cree que tiene el poder al alcance de su mano y nunca va a renunciar a esa oportunidad que lleva esperando hace ya más de seis años.

Precisamente por eso y para acortar los plazos el presidente del PP declaró en el debate sobre el estado de la nación que quiere elecciones generales anticipadas porque considera que su partido está en condiciones de lograr la victoria y él de asumir la presidencia del Gobierno y todo ello al margen y a sabiendas de que el PSOE no está por la labor de adelantar las elecciones.

Pero podemos hacer una simulación de lo que ocurriría en este país si el presidente Zapatero decidiera en los próximos días disolver las Cortes y convocar elecciones generales para finales de septiembre o principios de octubre. E imaginemos que se cumple el pronóstico de los “populares”, que coincide con los sondeos pre electorales, y que Rajoy gana las elecciones sin una mayoría absoluta y con la necesidad de pactar con otras minorías, los nacionalistas, por ejemplo, para su investidura primero y después los Presupuestos Generales de de 2011.

Pasar ambas pruebas es casi imposible de imaginar vista la posición del PP frente al estatuto catalán y CiU, por un lado, y frente a la negociación con ETA y PNV, por otro. Y todavía le quedaría a Mariano Rajoy dar respuesta a la crisis –ya veríamos con qué gobierno- y enfrentarse a toda la revuelta social de los sindicatos y posiblemente a la huelga general, porque en caso de adelantarse las elecciones la huelga se atrasaría, y entonces nos íbamos a encontrar con la bronca social, no ya contra Zapatero y el PSOE sino contra Rajoy y la derecha, una vez que el renovado presidente hiciera público su misterioso plan de ajuste fiscal y su reforma laboral y planes de pensiones.

¿Es esto lo que quieren Rajoy y el PP? o simplemente piden las elecciones para provocar unos titulares en los medios de comunicación, pretender que han dicho algo original y salir del paso del debate de la nación donde Rajoy no habló de España, ni de la nación española, ni del Estatuto, ni de la crisis y la situación actual de la economía del país. ¿De verdad es este Rajoy, que es incapaz de dar la cara en el debate de la cohesión nacional, ni de hacer propuestas, ni ofrecer colaboración contra la crisis, es el líder y salvador de los graves problemas que tiene España? Muchos ciudadanos se preguntan cómo piensa tomar drásticas medidas económicas Rajoy, manteniendo la paz social y un amplio consenso parlamentario y nacional, si no es capaz de tomar medidas en su partido ni de tenerlo cohesionado. Máxime si no tiene una mayoría absoluta para gobernar, porque acabaría en la misma soledad que hoy tiene Zapatero.

Y conste que no estamos diciendo que Zapatero es la solución porque este presidente del Gobierno está acabado y agotado como su gabinete, y todo apunta a que está pensando en dejar el liderazgo del PSOE e incluso la presidencia del Gobierno a finales de año cuando remate el ajuste social del déficit, la reforma laboral y las pensiones –duros trabajos que la izquierda puede hacer mejor que la derecha- y apruebe los Presupuestos Generales de 2011, posiblemente con la ayuda del PNV y Coalición Canaria.

El PP pretende convencer a los ciudadanos que en España no hay más que la solución Rajoy para salir de la crisis, pero el PP no explica que hará en el caso de no tener mayoría absoluta, ni con quien piensan gobernar. Porque los tiempos del “pacto del Mayestic” de Pujol con Aznar –de donde emana el lío del estatuto catalán- son irrepetibles por causa del recurso del PP en contra del Estatut. Y con el PNV igual. Y no digamos con los sindicatos.

Naturalmente, Rajoy podrá decir que tiene la mayoría absoluta al alcance de su mano y que gobernará “manu militari” a golpe de decretazo y del rodillo parlamentario. ¿Y la estabilidad social y autonómica, no cuentan?  Parece que no, pero desde luego solo la mayoría absoluta (o 173 escaños) le permitiría alcanzar el poder porque de lo contrario y aunque ganara las elecciones no lograría gobernar.

A pesar de todo las cosas no son tan sencillas como pretende el PP porque los sacrificios políticos, económicos y sociales que se anuncian necesitan algo más: la gran coalición PP-PSOE, o viceversa, y ese acuerdo Rajoy no lo podrá lograr, de manera que si cae Zapatero puede que él se tenga que sacrificar.