La Roja mejora la imagen de España

La impresionante victoria de la selección nacional de futbol de España sobre Alemania que nos conduce a la histórica final del Mundial de Sudáfrica frente a Holanda ha sido un espectáculo ejemplar de clase, elegancia y pundonor. Un equipo de otra galaxia, otra manera de jugar, sin estrellatos particulares y luciendo una cohesión que confirma el título de campeones de Europa, y que ha podido ser admirado por muchos millones de habitantes de todo Planeta. No hay mejor propaganda posible para España que este triunfo y el juego bonito y limpio de la Selección.

Por eso y a la espera de la gran final la primera idea que se nos viene a la cabeza es que el gobierno y los partidos políticos deberían suspender el debate parlamentario sobre el estado de la nación, previsto para la próxima semana, porque en semejante cita los lideres de todas las fuerzas políticas se van a liar a garrotazos unos contra otros y van a dar, otra vez, la imagen de una España desgarrada y tensa, incapaz de unirse para nada y menos aún para hacer frente a la crisis económica y social que invade este país.

Además ya sabemos lo que va a decir Zapatero –que ha tomado medidas y que se ven otra vez los brotes verdes a punto de crecer-; y lo que dirá Rajoy –que el gobierno está agotado y rectificó tarde y mal-, y lo que dirán los nacionalistas –qué hay de lo nuestro-, y la izquierda –Zapatero se rindió a los pies de los mercados-, etcétera. Y para eso, para constatar públicamente los encontronazos ¿hace falta un debate de la nación?

Mejor nos quedamos con la imagen de La Roja y la marca de la España unida que juega cohesionada, solidaria y generosa frente a los individualismos y disparates de unos y de otros donde el gobierno y el presidente Zapatero, hay que decirlo, tienen la mayor y más grave responsabilidad de todo lo malo que ocurre que no es poco. Aunque habrá algún avispado publicista del poder que dirá que esta es La Roja del talante, porque Zapatero es el ministro del deporte y sus triunfos también se le deben a él (mas vale que no vaya a la final, por si acaso).

Pues precisamente no. La Selección no es equipo federal o confederado de estrellas individualistas como ha pretendido Zapatero hacer con España con el famoso estatuto catalán, con el que pretendió quitarle el título de nación para convertirla en nación de naciones, lo que finalmente evitó el Tribunal Constitucional. La roja es la cohesión del equipo nacional, donde además seis (ayer siete con Pedro, Pujol Xavi, Iniesta, Piqué y Busquet y Villa) de sus jugadores habituales son del Barça y se emocionan, luchan y ganan con la camiseta nacional española. O sea, tengamos la fiesta en paz, y que no venga nadie a apropiarse del triunfo del equipo español.

Lo que hay que hacer desde la clase política es seguir su ejemplo y dar a los españoles una lección de cohesión y generosidad. Esa es la cuestión y ese fue el secreto del gran triunfo de ayer que se celebró en toda España con entusiasmo y ensoñación, porque a los de La Roja solo les queda un escalón para alcanzar la gloria mundial, aunque tras su exhibición de ayer frente a la poderosa Alemania, todo un partidazo como ningún otro equipo ha hecho en el mundial, no quedará ninguna duda de que su fútbol es el mejor, y el comportamiento de todos y cada uno de sus jugadores ejemplar.