Obama ejerce el liderazgo

En estos tiempos convulsos en los que vivimos tres son los pilares esenciales para afrontar los problemas: el liderazgo, las ideas claras y los buenos equipos. Pilares que en España brillan por su ausencia tanto en el gobierno de Zapatero como en el PP de Rajoy. Sin embargo los tres pilares se ven con nitidez en los Estados Unidos de Barak Obama, y eso le ha permitido a este gran país hacer frente a la pésima herencia recibida de Georges W. Bush con la crisis financiera de Wall Street y las guerras de Irak y Afganistán.

Si alguien tenía alguna duda, el presidente Obama volvió a dar ayer prueba de su autoridad y liderazgo al cesar de manera fulminante al que era el comandante de las tropas de la OTAN en Afganistán, el famoso general Stanley McChrystal, un presunto genio de la estrategia militar, con gestos de soberbia que recuerda a los míticos generales Patton o McArthur, que ha tirado por la borda su carrera militar por causa de unas impresentables declaraciones a la revista Rolling Stone en las que el general y sus estrechos colaboradores se mofaban del presidente, su vicepresidente Biden y otros miembros de la administración americana.

Decíamos ayer propósito de esta crisis, que afecta a España como país miembro de la OTAN implicado en la guerra de Afganistán, que Obama no podía hacer otra cosa que la de cesar a McChrystal como finalmente ha ocurrido. Pero existían ciertas dudas sobre tan importante decisión por el prestigio que adorna al general cesado entre los sectores más conservadores del ejército americano, los llamados halcones del Pentágono, y por la importancia del relevo en un puesto tan determinante como es el del comandante en jefe de la OTAN en Afganistán. Incluso el propio McChrystal creyó que el presidente no se atrevería a cesarle y por ello emitió un comunicado pidiendo disculpas en vez de anunciar inmediatamente su dimisión.

Pero Obama no dudó, lo destituyó y declaró, al anunciar su decisión: “McChrystal no respetó los preceptos de un mando militar y su conducta ha incumplido el principio del control del Ejército por el poder civil, una de las esencias de nuestro sistema democrático”. Y las firmes palabras del presidente, que es el verdadero comandante en jefe del ejército americano, constituyen también un aviso a quienes en Estados Unidos están jugando a la desestabilización de la presidencia de Obama desde su llegada a la Casa Blanca.

Además está ha quedado claro que un general como McChrystal que no es capaz de controlar su propio entorno y su estrategia de comunicación difícilmente puede ganar una guerra como la de Afganistán. En el cargo le sustituye el general David Petraeus, otro general de máximo prestigio que ganó la guerra de Irak, pero que al parecer no goza de buena salud, pero si de la probada lealtad al poder democrático del presidente de los Estados Unidos que ha estado a la altura de las circunstancias en esta crisis que probablemente tendrá alguna continuidad. Sobre todo si McChrystal sigue empeñado en hacer alardes de su desafiante locuacidad.