La mordaza para salvar a Zapatero

Puede que el Financial Times alemán, tan denostado por el patriotismo mediático español, no se haya equivocado en su agorero análisis sobre la verdadera situación del sistema monetario español y la deuda pública de nuestro gobierno. Puede que incluso se haya quedado corto y que la cifra mencionada para un eventual salvamento de España, de 200.000 millones de euros del fondo de estabilidad financiera acordada por los países del Eurogrupo de la UE, no sea ni exagerada ni descabellada porque la imparable escalada de la deuda pública española y de la privada (de la que desconocemos su auténtico alcance en bancos y empresas) no permite al día de hoy afirmar que el galeón español ha entrado en puerto seguro, por más que últimas subidas en la Bolsa de Madrid permitan imaginar lo contrario. Porque cabe que incluso, y a pesar del ajuste del déficit, la reforma laboral y la fusión de las cajas de ahorro, el esfuerzo español se les antoje insuficiente a los mercados y entonces se abriría tanto en el gobierno como en el PSOE un dramático debate con el siguiente título: el sacrificio del crecimiento, el ajuste social del déficit y la reforma laboral, ¿para qué?

Es seguro que las fuentes no reveladas del citado diario alemán sean mejores y más certeras que las ignotas en las que el diario El País suele basar sus crónicas políticas para decir que no hay problemas en el seno del PSOE ni contestación a Zapatero, y que en el PP todo son malas opiniones de sus dirigentes contra su líder Rajoy. A ello hay que añadir los llamamientos de los periodistas sectarios del gobierno –o del viejo Polanco/felipismo- a favor de una especie de autocensura de los medios españoles, en aras de una pretendida “razón de Estado” que solo es un truco para salvar a Zapatero y en pos de una propaganda oficial que no engañará a nadie: ni a la UE, ni al BCE, FMI, los analistas, o los gobiernos vecinos de la Unión. Así vemos que la dura y rampante censua, o mordaza, de Berlusconi en Italia, tiene en España su propia versión que se extiende a la política cuando desde el gobierno y desde el PSOE se le pide al Partido Popular que no opine sobre nuestra situación ni se atreva a compararla con Grecia y Hungría porque ello, dicen los socialistas, hace daño a España.

Lo que hace daño a España (y al PSOE) es la permanencia de un presidente tan incompetente y demencial como Zapatero al frente del gobierno de la nación. Este es el primer problema del país y la causa del ajuste duro y social del déficit, y de las drásticas e improvisadas medidas que a toda velocidad ha adoptado Zapatero –entre errores y rectificaciones de sus ministros- en un intento desesperado por reconducir la gravedad de la crisis española que ha negado durante dos años y medio. Primero como tal y luego sin tomar ninguna importante decisión. Frente a esto el PSOE y sus medios de comunicación liderados por el diario El País practican la mordaza a la española como se ha visto en el homenaje a Pablo Iglesias y el llamamiento de González a la “militancia pura y dura” para impedir la crítica del partido al líder y la petición de responsabilidades políticas a quien corresponde que no es otro que Zapatero.

Y causa sorpresa y estupor que unos y otros culpen de todo este desastre a la oposición, y que a lo más señalen como responsables del desastre a los ministros que Zapatero seleccionó en razón a su amistad, sexo o procedencia regional para transmitir a los ciudadanos españoles la idea de que una crisis de gobierno solcionará todos los males de España, las responsabilidades de Zapatero quedarán borradas como si nada hubiera pasado y el presidente del gobierno tendrá en ese momento las manos limpias sobre todo lo ocurrido en este país. O sea la crisis del gobierno lo cura todo, y eso es lo que dicen al unísono el diario gubernamental El País y el diario presidencial El Mundo, ambos empeñados en salvar a Zapatero a cualquier precio para que el presidente los salve a ellos y a sus empresas sumidas en sus particulares crisis, que están a juego con la situación general de España que ellos pretenden ocultar.

Ni hay periodismo ni oposición irresponsable, ni hay determinismo fatalista de los mercados en el vuelco de la política económica y social de Zapatero con el argumento de que manda el poder del dinero y no había otra solución. Lo que hay es un endeudamiento mayúsculo en lo público y lo privado y un presidente Zapatero que centrifugó la nación española con el estatuto catalán y lo metió en el túnel del tiempo del a guerra civil y de las “dos Españas”, y que lleva seis años negando la realidad internacional, la burbuja inmobiliaria y el derroche financiero español del “todo a 100.000”, y dos años y medio sin reconocer la crisis y sin tomar ninguna medida de alcance.

Si Zapatero (y la banca privada y el Banco de España) hubiera hecho las cosas bien y hubiera actuado como presidente de España no habría hecho falta el ajuste duro y social de la crisis, ni la renuncia al crecimiento por la vía del gasto público, ni la obediencia debida a los mercados y a los líderes conservadores de la UE, que son los que ahora marcan los límites y la iniciativa del gobierno español. La mordaza a la española solo tiene un objetivo: que Zapatero siga en el poder. Y él parece estar dispuesto a todo con tal de permanecer, incluso a pasar por la derecha al mismísimo PP.