Fracaso sindical y control financiero

La capacidad destructiva el presidente Zapatero traspasa nuestras fronteras y ha convertido a España en el mayor problema político y económico de la zona euro, como lo han subrayado todos los observadores económicos y lo han detectado primeros líderes europeos (Markel y Sarkozy entre otros) e incluso el presidente Obama. Los que con la mayor firmeza obligaron a España al duro y acelerado ajuste social del déficit que está en curso y ha provocado la huelga de los funcionarios por el recorte salarial. Convocatoria fracasada por la escasa participación de huelguistas que el Gobierno cifró en un 11,8%, mientras los sindicatos intentaban, de manera tan exagerada como inútil, situarla entre un 65 ó 75% de seguimiento.

Un fracaso rotundo que los líderes de CC.OO. y UGT, Totxo y Méndez, pretenden superar con la amenaza explícita de una huelga general -que en ese caso no será pacífica porque irán a por todas y porque se juegan su supervivencia política- si el Gobierno impone otro decretazo para la reforma del mercado laboral. Una reforma que si es contundente podría contar, esta vez sí, con amplio apoyo parlamentario, lo que dejaría a los líderes sindicales en difícil posición en ese caso no solo frente al Gobierno sino frente a la “soberanía nacional”, y con la animadversión general de los ciudadanos que no entenderán el objetivo de estas protestas en este tiempo de crisis económica nacional.

Lo que podría llevar a los líderes sindicales, a corto o a medio plazo, a engrosar la lista de los cadáveres políticos que Zapatero no deja de acumular en su entorno y donde se encuentran personajes tan notorios como Pascual Maragall, o sus ex ministros Solbes, Caldera y Sevilla, y los que están al caer en la próxima crisis de Gobierno (De la Vega, Salgado, Moratinos, etc), e incluso el presidente del Congreso, José Bono, y veremos si también otros líderes regionales del PSOE como Montilla, Barreda, Griñán y Vara, que critican abiertamente a Zapatero al que acusan de la flagrante pérdida de apoyos electorales que están sufriendo en sus respectivas autonomías, Cataluña, La Mancha, Andalucía y Extremadura, por solo citar las regiones más significativas de las gobernadas por el PSOE.

El llamado “fuego amigo” de Zapatero ha asolado el ámbito sindical mientras desde Bruselas no paran de llegar presiones y noticias alarmantes para el estricto control de nuestro país, como las acordadas por el Consejo de Economía y Finanzas de la UE (Ecofín), entre las que se incluye el poder de auditoría de las cuentas del Estado de los países del euro que se le acaba de otorgar a la agencia Eurostat de la Comisión, para evitar fraudes contables y maquillajes financieros como pasó con Grecia y luego con Hungría.

De manera que estamos intervenidos y bajo estricta vigilancia europea, lo que constituye otra vuelta de tuerca a países como España que están en el punto de mira de los mercados -la bolsa española sigue cayendo y el coste de nuestra deuda no para de subir- y son el flanco débil para la pretendida caza del euro por el núcleo duro de los mercados financieros. Entre los que figuran analistas e inversores que consideran que la moneda europea -que no cesa de devaluarse frente al dólar- no tiene un futuro claro. Así lo declaraba ayer la agencia Moody´s de calificación confirmando vaticinios negativos de importantes analistas financieros que llevan tiempo subrayando los riesgos y carencias del euro, y proponiendo que los países más débiles de la eurozona abandonen la moneda, si es que los más fuertes aún la quieren salvar. Unos pronósticos bastante dramáticos que nadie acepta en la UE donde, más bien al contrario, se están haciendo esfuerzos -como el anunciado ajuste del déficit alemán- para reconducir y controlar la situación. Esfuerzos como los que tardíamente hace el Gobierno de Zapatero a ver si consigue un remanso de estabilidad, pero temiendo que a pesar de todos los ajustes  España siga sin remontar el vuelo. Lo que de producirse nos conduciría a un pésimo escenario político y social.