Huelga merecida y suspenso en Bruselas

Sería asombroso y la puntilla al pretendido izquierdismo, tan venido a menos, de Zapatero que su gobierno ofreciera una amnistía fiscal y penal a los defraudadores de la Hacienda pública para recuperar dinero negro y para financiar la deuda española y el sistema financiero que tan escaso de liquidez, como una gran mayoría de empresas, está. Es decir, se baja el sueldo a los funcionarios que hoy estrenan huelga como antesala del parón nacional que traman CC.OO. y UGT si descarrila la reforma laboral, y se congelan las pensiones de los abuelitos, y este genio de la Moncloa que nos gobierna medita una amnistía a los defraudadores, que es lo que ha dicho el diario presidencial El Mundo, como consecuencia de las confidencias que Zapatero le hace al director del citado rotativo y que pronto veremos en un libro.

Lo de la amnistía fiscal puede ser un globo sonda que se la ha escapado a la vicepresidenta del Gobierno Elena Salgado, como se le escapó la rectificación del BOE, o como se le ha perdido la sonrisa porque ayer le dieron un suspenso en el Eurogrupo de la Unión Europea donde le han pedido nuevos y mayores ajustes del déficit y estructurales al Gobierno de Zapatero que se las prometía felices. Y que volvió a recibir otro jarro de agua helada sobre su cabeza, porque los señores de la Comisión, el Consejo, el BCE y el FMI, no se fían un pelo de este personaje -como de él desconfían los mercados-, y quieren ver el alcance de la reforma laboral, y el final de ese escandaloso baile de fusiones frías y calientes de las Cajas de Ahorro que es un timo que se le ha escapado de las manos al Banco de España, por falta de consistencia financiera y comercial, y que deja a la intemperie y con problemas sin resolver al famoso sistema financiero español, del que el presidente del gobierno siempre dijo, sin decir verdad, que era el mejor del mundo.

Y por si algo le faltara a Zapatero, acaban de entrar en escena con durísimos ajustes del gasto en sus respectivos países el británico Cameron y la alemana Merkel, esta última con un recorte de hasta 80.000 millones de euros y despido de miles de funcionarios, entre otras novedades, y para que quede meridianamente claro que el gobierno de Berlín se ha tomado la situación con la mayor seriedad y no admite bromas en su país, ni en las naciones vecinas como España a la que la esperan con la vara alta, dentro de unos días, en el Ecofin.

A la señora Salgado le han dicho en Bruselas aquello de Mariano José de Larra de “vuelva usted mañana” que viene al pelo para comentar la huelga de los funcionarios españoles, aunque ya sabemos que lo de la ventanilla no se lleva en los tiempos de Internet. Los funcionarios tienen razón siempre y cuando pidan la dimisión de Zapatero que es quien les recorta el sueldo por su manifiesta incapacidad política -y por llegar dos años tarde a los ajustes obligados-, y además puede que esa bajada de sueldos sea ilegal, porque una cosa sería la congelación salarial y otra la bajada, lo que no estaba previsto en los Presupuestos Generales del Estado de 2010.

Pues bien, hágase la huelga y griten alto y claro los funcionarios contra el presidente Zapatero y contra su partido el PSOE y contra CiU, que son los que apoyaron el decretazo en el Congreso de los Diputados. O sea, huelga sí, pero y después ¿qué? Porque si después nada, entonces la huelga ¿para qué? Y lo mismo se podrá decir de la huelga general si se rompe la negociación de la reforma laboral y Zapatero se lanza por la calle de en medio tras las zancadas de Merkel y Cameron, dos líderes conservadores que están marcando el ritmo de la Unión, y ya veremos lo que hace en próximos días el presidente Sarkozy, de la derecha francesa. Y si al final a España y a Zapatero nos colocan junto a los gobiernos socialistas de Grecia y Portugal, que es el lugar en el que colocaron al presidente español durante la última convocatoria y debate de Davos para que se visualizara el caso español.

Si lo de las huelgas que promueven los sindicatos son solo un gesto testimonial más valía que se la ahorraran porque este país no está para más problemas. Ahora bien, si junto a la huelga los jefes de Comisiones y UGT piden a los trabajadores que no se vote al PSOE ni a CiU, en ese caso las huelgas tendrán una consecuencia política además de la mediática y social, si es que además les sale bien porque llevan mucho tiempo desentrenados en estas lides que no son para nadie motivo de divertimento, sino más bien de preocupación porque los recortes de los sueldos de los funcionarios afectaran a muchas familias españolas. Y aunque ellas tienen en este tiempo, de cuatro millones y medio de parados, un trabajo seguro, la pérdida de su poder adquisitivo les creará dificultades y serios problemas en su economía familiar.