El cinismo de CiU salva a Zapatero

El presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, ha salvado el decretazo del ajuste social del déficit público por un voto y gracias a la abstención de Convergencia i Unió. La que con el mayor de los cinismos afirma que la legislatura está agotada y que quiere elecciones anticipadas mientras ayuda a Zapatero ofreciéndole el salvavidas de la abstención. Lo que constituye una flagrante contradicción que tiene esta explicación: CiU no quiere unas elecciones generales anticipadas que puedan coincidir en otoño con los comicios autonómicos catalanes y que diluyan las posibilidades de Artur Mas de alcanzar en el mes de noviembre la presidencia de la Generalitat.

Fue el líder del PP Mariano Rajoy quien, después de negar el apoyo de su partido a este decreto y de decir que no está dispuesto a colaborar con la permanencia de Zapatero en la presidencia del Gobierno, denunció indirectamente a CiU diciendo que si otros lo quieren mantener en el poder allá ellos. Rajoy ha dejado claro que el PP no ofrecerá a Zapatero “ni agua”, frente a los más timoratos de su partido y a los que -como el diario El Mundo- pedían al PP que se abstuviera en la votación para dar un respiro al Gobierno.

Ahora bien Rajoy deberá explicar por qué apoya en Canarias a Coalición Canaria que es otro de los partidos que ayer salvó a Zapatero. Lo de UPN se explica por el apoyo que este partido, presuntamente conservador, recibe del PSOE en Navarra.

El resultado de la votación deja en todo caso a Zapatero pendiente de un voto y augura un calvario del presidente con vista al debate otoñal de los Presupuestos Generales del Estado para 2011, momento en el que verdaderamente se va a plasmar en las cuentas del Estado el alcance social del decreto, momento donde CiU, liberada de la presión de las elecciones catalanas, estará a favor del adelanto de las elecciones generales durante los primeros meses de 2011.

Y todo esto en medio de un creciente ambiente de crispación política, mediática y social que podría aumentar si fracasan las negociaciones para la reforma del mercado laboral y el Gobierno se ve en la obligación de imponer la reforma laboral por otro decreto, lo que sin duda nos conduciría a una huelga general.

Y a no perder de vista las recomendaciones o la presión del Banco de España sobre los bancos y cajas de ahorro a propósito de sus hipotecas y activos inmobiliarios que van a aumentar los problemas de las entidades financieras en apuros, a la vez que ponen en  evidencia una preocupación que ya anida en el medios internacionales, empezando por el FMI y las agencias de calificación, lo que hace que el problema financiero español se intensifique dentro y fuera de España.

En todo caso el liderazgo de Zapatero está tocado y la estabilidad de su Gobierno tiene sobre su cabeza una implacable espada de Damocles pendiente de un cabello, o de un solo voto, lo que hará inevitable dos cosas: unas elecciones anticipadas para primeros del año próximo y también el relevo de Zapatero al frente del PSOE. Los nombres de José Blanco, Alfredo Pérez Rubalcaba y Javier Solana ya están en circulación.