Duran i Lleida en el pajar de Moncloa

El presidente Zapatero ha perdido la sonrisa y ha convertido el palacio de la Moncloa en un desordenado pajar donde una sola chispa puede organizar un incendio incontrolable y de grandes proporciones. Lo de la rectificación del BOE y la mentira de la vicepresidenta Salgado provocó el pasado martes una oleada de indignación general, dentro y fuera del PSOE, y dejó en evidencia el caos y la incompetencia que habitan el Consejo de Ministros español. Ahora el famoso decretazo del ajuste social del déficit se enfrenta a otra prueba en el Congreso de los Diputados donde el gobierno está pendiente de su convalidación con una ajustada mayoría (con 169 votos a favor, 168 en contra y 13 abstenciones), que podría ser derrotada a nada que los señores de CiU, que hace poco pedían elecciones anticipadas por boca de Duran i Lleida, se pasen al lado del “no” y el gobierno quede desautorizado. También podría ocurrir que toda la oposición acepte transformar el decreto en ley, lo que garantizaría la reforma del decretazo en la correspondiente comisión ante el asombro de los vigilantes de Bruselas.

Naturalmente, esperar de CiU una actitud coherente y firme con sus propias declaraciones a favor de unas elecciones anticipadas es mucho pedir porque a Duran i Lleida le ha torcido la mano su jefe de filas, Artur Mas, quien no escarmienta a de las continuas tomaduras de pelo que le ha hecho Zapatero, especialmente a propósito del estatuto y su pretensión fallida de presidir la Generalitat tras las últimas elecciones autonómicas. Con su abstención CiU, -y los disputados canarios y el otro disidente navarro- apoyará la congelación de las pensiones y la bajada de impuestos, de las que dicen discrepar y se convierten en los salvadores de Zapatero y en corresponsables de los errores del Gobierno y de la grave situación general de España, y de Cataluña. Naturalmente, hay que imaginar que algo “cobrarán” los de CiU por semejante fraudulenta abstención, porque ellos siempre pasan factura cada vez que presumen de apoyar “la gobernabilidad” del Estado.

Mientras tanto en el gobierno y en el PSOE no dejan de sonar alarmas. Si el otro día fueron los alcaldes socialistas los que acudieron al vicepresidente Chaves para rectificar las fechas que se habían publicado en el BOE, dejando en evidencia a la ministra Salgado, ahora ha sido el líder socialista de La Mancha, Barreda, quien ha criticado a Zapatero por tomar decisiones sin haber consultado previamente con los afectados, con lo que acaba de acusarle de improvisación. Y a la espera estamos de ver que ocurre en la negociación de la CEOE con los sindicatos sobre la reforma laboral porque en la sesión plenaria de ayer no hubo acuerdo y todo apunta a que se mantienen las discrepancias y de que podemos estar en puertas de otro “decretazo” y, en ese caso, de la huelga general.

Y como las malas noticias nunca vienen solas, mucha atención a la “recomendación” del Banco de España a los bancos y cajas de ahorro para que provisionen “el 30 por 100″ -y no solo el 20 por 100, como hasta ahora- sus activos inmobiliarios, lo que constituye un sigiloso paso de una cierta alarma o aviso a navegantes financieros, en línea con las sospechas que sobre nuestro sistema financiero ya tienen los principales analistas y agencias de calificación internacionales. De lo que se deduce que los beneficios de las entidades financieras bajarán y que su valor en la Bolsa será objeto de nuevas ventas de acciones.

A la crisis económica se suman, pues, tres nuevos elementos de inestabilidad: la política por la escasísima mayoría parlamentaria del Gobierno (dependen de un diputado); la paz social si se rompe el diálogo sobre la reforma laboral; y la estabilidad financiera sobre la que el Banco de España hace nuevas advertencias, tras la reciente intervención de CajaSur.

De esta manera el pajar de la Moncloa, seco y sometido a continuos bandazos, aumenta su peligrosidad y el riesgo de una ruptura a nada que, en cualquiera de estos frentes, salte una chispa lo que nunca conviene descartar sobre todo por la conocida afición de Zapatero de jugar con fuego. Ayer, con mala cara y con peores modales, quiso justificar el error del BOE diciendo presumiendo que quien toma decisiones se puede equivocar, lo que es verdad, pero no tanto como se equivocan Zapatero y su Gobierno convirtiendo la política en un circo de alto riesgo y transmitiendo a los ciudadanos y también a los mercados que el gobierno de España no es de fiar. Como estrambote Zapatero anunció que subirá los impuestos a los más ricos, sin decir a quiénes, ni cómo ni cuándo, como si ello fuera a consolar o a amortiguar el sentimiento de frustración general de los ciudadanos que, como la paja seca de la Moncloa, están a punto de estallar.