Se esperan cambios en la comunicación del Gobierno

En el tocador de señoras, contiguo a la sala del Consejo de Ministros, se ha instalado un pulsador de alarma por si se produce un altercado en caso que Soraya y Cospedal coincidan ante el espejo y salten chispas. Y en la sala de prensa de Moncloa se espera un nuevo talante una vez que desaparece de la escena la malvada Soraya y su bruja adjunta María Pico. Al tiempo se espera un nuevo modelo de cordialidad y respeto con los periodistas y medios de comunicación, lejos del sectarismo que imperó en la anterior legislatura cuando Soraya estaba al mando de la comunicación lo que debe abrir un nuevo tiempo en las relaciones del Gobierno con los grandes grupos de comunicación y sobre todo con los pequeños e internet, dejados de la mano de Dios, y sumidos en la más absoluta discriminación informativa y de publicidad estatal, en favor de los propagandistas del poder. Ahí incluidos los de RTVE y las terminales de tertulianos camorristas bajo el mandato de José Antonio Sánchez, ‘galindito’, al que le espera un cese propiciado por el nuevo Parlamento en pos del pluralismo opinativo y la libertad de información. Una ingente tarea que reacaerá en las manos del ministro Portavoz y de Educación Íñigo Méndez Vigo, si de verdad el nuevo Ejecutivo entra en la regeneración democrática, donde el contrapoder de la prensa es esencial, como bien lo dijo el presidente Tomas Jefferson. La cuestión que se plantea es si Méndez Vigo tendrá despacho en Moncloa o en la sede del Ministerio de Educación, porque una cosa será la rueda de prensa del Consejo de Ministros y otra el día a día de la acción del Gobierno y los posicionamitentos cotidianos del Ejecutivo ante los acontecimientos mas vibrantes de la actualidad. Esto no va a ser fácil y se corre el riesgo que ‘los sorayos’ recuperen parte de su influencia en la comunicación, donde por supuesto también tiene su ‘droit de regard’ y de alto mando Mariano Rajoy.

Dicho esto lo demás se queda más o menos como estaba, motivo por el que los fantasmas de la Moncloa están tranquilos porque para empezar no habrá mudanza de los enseres de la familia Rajoy, porque eso provoca mucho revuelo e incomodidad. Sin embargo Rajoy va a tener que hacer de tripas corazón y cambiar sus maneras de gobernar, y cabe espera que a partir de ahora y por necesidad parlamentaria en Moncloa, van a tener que acudir no solo los ministros y dirigentes del PP sino también los de la oposición, lo que obligará al departamento de comunicación, donde en principio permanecerá Carmen Martínez Castro, a una actividad más fluida y abierta, sobre todo si la Secretaría de Estado de Comunicación recupera autonomía y logra capacidad de iniciativa, tras la marcha de Soraya de la portavocía, lo que sería bueno y de esperar. De momento, la cosas no han empezado demasiado bien porque Rajoy, fiel a sí mismo, se negó a ofrecer una rueda de prensa para explicar el alcance de su nuevo Gobierno y los ceses del anterior. Eso debió de parecerle un ‘lío’ innecesario, y por ello volvió a escaparse de esa cita con la sala de prensa de Moncloa, que a lo mejor podría tener otra sala de mas fácil acceso en el centro de Madrid. Quizás próxima al Congreso de los Diputados, lo que facilitaría el trabajo de los informadores -salvo en caso de rueda de prensa del Consejo de Ministros o con destacados visitantes extranjeros-, y lo que también le ayudará en sus desplazamientos al ministro Portavoz y de Educación. El que como ya hemos dicho tiene un difícil reto ante los medios y los informadores, aunque todavía será mucho más difícil para él lograr que Rajoy se preste a un contacto más abierto y asiduo con la prensa, porque lo va a necesitar en esta legislatura donde los encuentros y desencuentros entre el Gobierno y la Oposición estarán a la orden del día, porque en meses venideros la batalla de la opinión pública va a ser fundamental.