Rajoy pretende estar 17 o 21 años en el Gobierno

En Moncloa donde reside, vive don Mariano Rajoy Brey que a punto está de renovar su alquiler por otros cuatro años, o los que se tercie, si la gestora del PSOE que hoy lidera Javier Fernández le ofrece una abstención parlamentaria que le permita se investido como presidente del Gobierno de España, donde don Mariano lleva ya 13 años: Cuatro de ministro de Aznar; cuatro de vicepresidente del Gobierno; cuatro como presidente del Gobierno y uno como presidente en funciones. De manera que si consigue aguantar una legislatura más habrá alcanzado en el gobierno de España y en distintos cargos un total de 17 años, lo que no es moco de pavo y nunca mejor dicho ahora que se va acercando la Navidad.

En el peor de los casos y si hay terceras elecciones, don Mariano sumará unos mesecitos más de interinato a su currículum de inquilino en el gobierno de España, en sus distintas acepciones como presidente, vicepresidente, ministro (lo fue de Presidencia, Administraciones, Educación e Interior) o presidente en funciones o ‘medio pensionista’, como le gusta decir a Felipe González, ‘ma non tropo’ y ‘por tanto y por consiguiente’, el que sí estuvo 13 años como presidente del Gobierno, lo que también es un récord que se debe mencionar.

No ha sido fácil para Rajoy, en lo político y en lo personal, aguantar el tirón de los últimos meses con la corrupción del PP dando vueltas en los tribunales (ahora abiertos de par en par para los casos Gürtel y de las tarjetas black), con el lío asombroso del envío del ex ministro Soria al Banco Mundial, o con los avatares de Rita Barberá ahora ubicada en el Grupo Mixto del Senado con buen sueldo y a verlas venir en el Tribunal Supremo.

Pero Rajoy, cual Ulises atado al mástil de su nave con rumbo a Ítaca, no se dejó llevar por los cantos de las sirenas tentadoras y tuvo que aguantar en últimos meses agresiones varias: Pedro Sánchez le llamó ‘indecente’ en el cara a cara de los comicios de 2015, luego un cretino de Pontevedra le dio un puñetazo y le rompió las gafas y en esta su ciudad habitual lo declararon persona ‘non grata’, mientras sus adversarios políticos Rivera y Sánchez (este último ahora en la ‘reserva activa’) le dijeron en el Congreso que no era de fiar. A la vez que en su partido circulaba un rumor para que diera un ‘paso atrás’ y permitiera proponer otro candidato del PP a la investidura de presidente del Gobierno, pero sus sibilinos adversarios no advirtieron que el vehículo en el que viaja Rajoy no tiene marcha atrás.

Y ahora ahí está el Don Tancredo de la política española subido en su blanco pedestal en el centro del Ruedo Ibérico a la espera de los que serán los próximos acontecimientos mientras todo a su alrededor se desmorona. Como se ha desmoronado el PSOE en el suicidio colectivo de Ferraz que pilotó el increíble Pedro Sánchez, como se va resquebrajando Podemos por luchas intestinas de poder, o como está hecha polvo la CDC de Artur Mas, la antigua CiU del centro derecha catalán.

Sus adversarios externos e internos van cayendo desplomados a su alrededor (Aznar acaba de concluir el divorcio de FAES y el PP) y por el momento el único peligro que se cierne sobre la augusta cabeza de Rajoy reside en que algún juez o algún fiscal le pida que comparezca a declarar en condición de testigo o de investigado por los casos que afectan al PP, partido que preside don Mariano desde el otoño de 2004.

Como todo político y gobernante, Rajoy tiene en su haber luces y sombras pero nadie le puede discutir su capacidad de resistencia, su autoridad en el PP y el manejo de los tiempos y el arte del ‘lessair fair y lesser passer’, o dicho de otra manera en el ‘colce fare niente’ o de no hacer nada a la espera de que el tiempo lo cure todo, porque el quietismo que él domina a la perfección es la mejor manera de no equivocarse.

Y todos aquellos que anduvieron postulándose a su sucesión de manera más o menos velada perdidos están en el cajón de los recuerdos del PP hasta mejor ocasión si es que aguantan el tirón, porque a fin de de cuentas todos saben que Rajoy no es inmortal. O porque piensan que, como consecuencia del pacto del PP con C’s, que limita los mandatos presidenciales a dos legislaturas a Rajoy ya sólo le quedan cuatros años en la presidencia del Gobierno y luego se tendrá que retirar. Salvo que las dos legislaturas no tengan efecto retroactivo y cuenten a partir de la firma del acuerdo con Rivera, lo que le daría a Rajoy una expectativa de ocho años más si el PP continúa ganando las elecciones, lo que supondría que don Mariano Rajoy Brey habría alcanzado la cota de los ¡21 años! sentado en el Gobierno lo que sería digno de enmarcar en los anales de la Historia de este asombroso país llamado España.