En la Moncloa están haciendo las maletas

Los fantasmas de la Moncloa han detectado un revuelo inusual en las distintas dependencias de Palacio. Documentos que van de un despacho a otro, de Moncloa a Génova 13 o de cabeza a las trituradoras. A ello se añade limpia de archivos en los ordenadores y teléfonos oficiales, y la acumulación de informes que parecen listos para su traslado en cuestión de semanas si el PP pierde las elecciones, o si el resultado electoral y los posteriores pactos de Gobierno dejan a la intemperie al PP y a Mariano Rajoy.

Los ministros del Gobierno de Rajoy fueron advertidos hace ya algunas semanas que deberían tener ordenados todos sus papeles y documentos con fecha del 16 de Diciembre por si, tras las elecciones generales del 20 de diciembre, tuvieran que estar listos para un traspaso de poderes. El mensaje incluía la sugerencia de eliminar rastros y documentos comprometidos para evitar, en su caso, el espectáculo de las trituradoras de papeles a toda velocidad a partir del 20-D. Naturalmente esta iniciativa afecta a todos los servicios y departamentos de la presidencia y vicepresidencia del Gobierno donde se está produciendo una muy intensa actividad para poner en orden y a buen recaudo los documentos oficiales y oficiosos respectivamente, lo que no deja de ser una actitud tan previsora como realista vistas las encuestas electorales que circulan por ahí y las que con sigilo esconden tanto en el Gobierno como en el PP.

Es verdad que todavía no ha llegado el camión de la mudanza a las puertas de la Moncloa -la esposa del presidente, Viri, está a su vez preparando un posible traslado de los enseres familiares-, pero si se habla de despliegue de cajas de cartón, no vaya a ser que las cosas se aceleren más de lo esperado.

En todo caso el desánimo empieza a cundir entre los asesores y empleados que el PP ha colocado en la Moncloa en estos cuatro pasados años porque ven que se les acaba el trabajo y muchos de ellos llevan tiempo haciendo gestiones para buscar un nuevo empleo o ubicación por la vía de las ‘puertas giratorias’ o a la sombra del PP. lo que está resultando muy difícil porque el PP ha perdido mucho poder tanto en las Autonomías como en los Ayuntamientos más importantes del país, que antes eran lugares propicios para ubicar a dirigentes y colaboradores en paro.

De hecho se están detectando problemas y serias disputas a propósito de la configuración de las nuevas listas del PP al Senado
y al Congreso de los Diputados porque se teme que los populares pueden perder más del 40 % de los escaños que ahora tenían a lo largo de la legislatura que se acaba. Y lo mismo ocurre con los puestos de designación en los organismos públicos del Estado -Banco de España, CNMV, RTVE, CNE, Tribunal del Cuentas, etc- donde algunos se ven fuera y otros se quieren colocar antes de que aparezca un nuevo gobierno ajeno al PP.

El semblante de algunos altos cargos y ayudantes de la Moncloa lo dice todo, porque transmite la máxima preocupación. Y todos miran a Rajoy que tampoco tiene buena cara y que está ‘en capilla’ a la espera de que salga al Ruedo Ibérico el toro alistado del desafío catalán, que obligará por fin a este Don Tancredo pálido e inmóvil a bajarse de su pedestal. Convencido Rajoy de que podrá torear a Artur Mas, aunque todavía está por ver cuál de los dos se mantiene en pie después del inicio del proceso secesionista y de la noche electoral del 20-D.