La Convención del PP lanzará a Soraya

Por las tuberías del aire acondicionado de la Moncloa se escuchan desde el desván, donde habitan los fantasmas del Palacio, las conversaciones e intrigas que salen de los primeros despachos del poder. Y gracias a esos ‘efluvios’ el Perro de Baskerville, que tiene un exquisito olfato, olisqueó el pacto para que José María Aznar pudiera marcar el territorio del PP, dando mandobles y sartenazos, en el arranque de la Convención del PP del próximo fin de semana en Madrid y reapareciendo en la escena de la que se ausentó en Valladolid, cuando sus relaciones con Rajoy eran mas bien malas y Cospedal se presentaba como la dueña y señora de la vallisoletana Convención.

Cosa que no pasará en esta Convención madrileña del final de semana entrante porque Soraya será la nueva estrella de la reunión. No en vano sabios hay en la Moncloa, como bien sabe el cancerbero del lado oscuro de Baskerville, que han propiciado las órdenes oportunas para relanzar en el PP la imagen de Soraya por si llegara el caso de una sustitución urgente de Rajoy. Y por ello conviene y mucho, mal que le pese a Cospedal que odia a Soraya, que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría vaya asumiendo un protagonismo mayor en el seno del partido por lo que pudiera pasar en España, en el PP y en las próximas citas electorales.

Y para empezar en la propia Convención, la que ya veremos como acaba, porque su final va a coincidir con los resultados de las elecciones griegas y, si gana Syriza, el discurso de cierre de Rajoy quedará eclipsado por semejante noticia de alcance internacional y con eco directo en España porque Tsipras es el colega de Iglesias en nuestro país.

Tenían que haber celebrado un Congreso del PP, pero Rajoy que es el único que manda en el partido y dijo que no y que la Convención como festejo de aplausos mutuos sería lo mejor. Además, las noticias en España -y en el mundo- vuelan a tal velocidad que de aquí al viernes pueden pasar muchas cosas que acaben por condicionar este festejo del PP. Por ejemplo, Susana podría adelantar las elecciones en Andalucía, e incluso podrían estallar huevos escándalos del PP en la Comunidad de Madrid para, por fin, estropearles la ambición electoral a Aguirre y a González, mientras Ana Botella se despide con la reaparición de su esposo al frente del PP, para hablar de Artur Mas y de Pablo Iglesias que es lo que mas le gustará al personal y a los periodistas presentes que el viernes buscarán un titular.

En la Moncloa viven en un sin vivir con las encuestas que llegan de todas partes y anuncian malas noticias sobre el futuro electoral de un PP que no pasa del 25%, por mas que se consuelen ellos con la teoría del voto oculto del PP, que está tan oculto que nadie lo ve. Pero ellos esperan que Podemos le de la matraca al PSOE y que eso le permita a Rajoy quedar por delante de Sánchez, porque nadie tiene claro al día de hoy quien y por qué orden ocuparan los tres primeros lugares del podium y triunvirato actual de la política española, que integran Rajoy, Sánchez e Iglesias, como en los tiempos de Cesar, Pompeyo y Craso, con Cleopatra de por medio, un rol que quiere representar en este drama Susana Díaz si corta la cabeza de Sánchez, el secretario general, o ya veremos si la rampante Soraya.

Ahora bien, ¿y si en uno de los muchos casos abiertos de la corrupción aparece el nombre de Rajoy y se vuelve a levantar ña veda contra el presidente del Gobierno y del PP? O, dicho de otra manera, ¿y si en las elecciones municipales y autonómicas de la primavera -y no digamos si hay andaluzas en marzo- el PP se hunde estrepitosamente en Valencia, Madrid y otras latitudes? ¿Y si Mariano, a pesar de lo previsible que presume ser, decide dar un paso atrás para abrir bajo su mando estricto la renovación generacional del PP?

En este momento político y procesal español todo es posible. Incluso que, como por arte de magia, mejore la economía, ahora que Draghi va a abrir los grifos del dinero para la deuda de los Estados. Y como todo puede ocurrir, Rajoy quiere tener preparado su testamento y su sucesión, de ahí que por ello se espera el protagonismo de Soraya en la Convención del PP. Lo hemos oído a través de las tuberías del aire acondicionado de la Moncloa en los desvanes del palacio presidencial. Por eso habrá que estar muy atentos a la pequeña de Valladolid, porque todo está abierto y de todo puede pasar, hasta que, en una ataque de locura e imitando a Sarkozy, Aznar decida regresar.