El Mundo, El País y ABC mueven fichas en la oscuridad

Juan Luis Cebrián y Pedro J. RamírezAlgo está pasando en las cúpulas de los tres diarios nacionales, El Mundo, El País y ABC porque sus dueños andan preocupados por las cuentas de resultados y ello podría acarrear importantes consecuencias en sus Consejos de Administración, Redacciones, línea editorial y equipos directivos. Para empezar ha llamado la atención la burda manipulación de El Mundo sobre la huelga general del 29-M titulando “Fracaso Sindical”, lo que no compadece con la realidad de lo ocurrido. La huelga tuvo un seguimiento mediano o “menos general” como decía ABC, pero lo de Fracaso total es una burda manipulación, ahí están las portadas de The New York Times, Financial Times y Wall Street Journal . ¿A qué juega Pedro J. Rámirez? Algunas fuentes aseguran que el director de este periódico controlado por la confindustria italiana y que no denunció la reciente puñalada y pública acusación a España del primer ministro de Italia Mario Monti ha quedado en entredicho ante el Gobierno y ha querido echar una mano larga al Gobierno de Rajoy. Puede, también, que Pedro J. por causa de los malos resultados obtenidos (pérdida de 300 millones, y más de mil millones de deuda) y su empeño en seguir dando la matraca con los escándalos del 11-M, tenga miedo de no renovar su contrato de director que ahora vence. Entre otras cosas por causa de su mala relación con Rajoy (y sus ataques a la Familia Real) y su permanente juego a favor de UPyD y de los enemigos de Rajoy que lidera Rosa Díez, cuestiones a las que son muy sensibles los italianos (especialmente en lo relativo al Gobierno y La Corona). Algo pasa en El Mundo para explicar lo del sartenazo sindical del 29-M. Aunque el problema importante de este diario es el anuncio de un posible nuevo ajuste de la plantilla con un ERE -otro mas- de gran alcance que podría ponerse en marcha en fachas no lejanas.

En ABC los problemas no son menores. Sigue la lucha de poder entre las familias (Ybarra y Luca de Tena por un lado y Bergareche y Castellanos por otro) en pos del control del poder de la compañía que se va a dirimir en una junta general extraordinaria, impuesta por los Bergareche y su clan. En el fondo de la cuestion están los malos resultado de ABC y su perdida de influencia y el empeño del clan Bergareche de separar el viejo Grupo Correo de ABC para vender ambas cosas por separado, porque el pelotazo es algo que gusta al intrigante Jaime Castellanos, a quien se ha visto reunido en varias ocasiones con Jaime Polanco, el ex dirigente de Prisa al que Cebrián expulsó del Grupo.

En el Grupo Prisa, con la acción a 0’58€, una deuda de mas 3.000 millones y unas pérdidas de 451 millones, la situación es alarmante, y solo les queda la baza de vender Sogecable a Telefónica o a un operador internacional, reduciendo el Ebidta del Grupo a su mínima expresión. Pero he aquí que Cebrián, que es el que manda y el responsable del desastre empresarial, está estudiando ahora una segregación del diario El País del resto del Grupo para quedarse él (con sus amigotes, los Slim, Felipe González y demás compañía) con la propiedad y el control del diario que piensa derivar más hacia internet. De manera que “los Polancos” (a los que Pradera llamaba “los huerfanitos”) además de haber perdido el control -que se quedó Cebrián a la muerte del patrón Polanco- y mucho dinero ahora se puede quedar sin El País, que es donde está la influencia con la que se renuevan los créditos, se quedarían con el grueso de la deuda. En el caso que Cebrián se quedara con el periódico y se retire de Prisa en el rotativo, hoy en manos de un sector bastante funci0narial y de un izquierdismo seguidista de la vieja guardia de la Redacción ante la ausencia de un director (J.L. Moreno está dedicado a dar conferencias), se produciría un profundo vuelco generacional tanto en su equipo directivo como en el informativo, incluyendo un giro a la derecha de su línea editorial.