Cuerda de presos en los desvanes de La Moncloa

Los fantasmas de la Moncloa están desconcertados por los ruidos de cadenas (de cuerda de presos) que arrastran por los desvanes del palacio -donde correteaban hasta hace poco y de riguroso luto las niñas góticas de Zapatero- los golfos, despilfarradores, delincuentes y malversadores políticos y financieros (algunos indultados por ZP y otros por Rajoy), mientras resuenan en sus oidos los “bling bling” (como dicen en Francia) de las monedas de los consortes plebeyos y reales que se colocan a la sombra del poder en grandes consorcios. A Matas no lo han metido en el trullo porque imaginamos que el fiscal general Torres Dulce de Membrillo ha hecho una excepción en la circular anterior que obliga a todos los fiscales del Estado a pedir prisión para los condenados a  más de seis años de cárcel, pero Matas era del PP y suponemos que Gallardón se habría apiadado de él, como se apiadó para pedir indulto en el Consejo de Ministros para dos condenados malversadores de IU, en línea con el indulto que ZP le otorgó en su día a un banquero, y con la misma facilidad que su predecesor en Justicia Caamaño impidió que se imputara al Duque de Palma al mismo tiempo que a su socio Diego Torres, para evitar el delito fiscal de 2005, ahora prescrito, como cabe imaginar que fue Gallardón quien pidió al fiscal que no se citara a declarar a la Infanta Cristina en el caso Noos. O sea todo un aquellarre de trucos y manejos a la sombra del poder de ahora, como del de antes, y casi como siempre desde el inicio de la transición con la corrupción y los abusos del poder. Y ahora nos hablan de transparencia y  buen gobierno de la nación.

Y mientras la fiesta continúa nos vamos quedando sin abogados del Estado porque todos están contratados (Pablo Isla de Zara es otro de ellos) en las empresas o en la política para que nadie defienda al Estado y para que el pueblo, en plena crisis, se quede indefenso y mirando al tendido,  a los palcos, o las barreras de sol y sombra donde encienden sus habanos los poderosos mientras en el ruedo ibérico se celebra, ante los ojos de casi seis millones de parados, la gran fiesta nacional. Al fondo de todo esto tres días tardíos de los “idus de marzo”, las elecciones del domingo, la huelga del 29 y los Presupuestos de 2012, y a partir de ahí “ancha es Castilla” como las espaldas de los españoles de bien que cargan con el muerto nacional.