Viejos recuerdos de verano (II)

Hippie

Los hippies de Ámsterdam

Corría el verano de 1970. Teníamos aparcado el coche cerca de la plaza del Dam, en el centro de Ámsterdam, habíamos callejeado entre los canales y nos disponíamos a dejar la ciudad. Pero las llaves se habían quedado puestas en el automóvil y no había ninguna ventanilla abierta. Caía un sol de plomo y no sabíamos qué hacer. Por fortuna el coche tenía una pequeña ventanilla de aireación junto al asiento del conductor. Decidí romperla para alcanzar las llaves con la mano. La reparación del cristal no costaría mucho. Lo malo fue que no conseguí encontrar una piedra u otro objeto duro por aquellos alrededores. Tuve que conformarme con un trozo de ladrillo. Y allí empezó el espectáculo.

El ladrillo se reveló impotente para quebrar el grueso cristal del Volkswagen 1600. La gente se paraba y me miraba como a un loco furioso. Quizá pensaran que se trataba de un acto de gamberrismo o de una venganza. Alguno murmuraba algo entre dientes. Yo llevaba diez minutos aporreando la ventanilla cuando se me acercó uno de los “hippies” que contemplaba la escena desde la escalinata del monumento a los héroes de guerra, en la plaza del Dam, frente al Palacio Real. Me dijo, en alemán, que lo mejor sería pedir ayuda a la policía para abrir el coche, y se ofreció a llevarme en su moto hasta la comisaría más próxima, mientras Isabel nos esperaba en el lugar de autos, como dicen los juristas. El trato de la policía no pudo ser más amable. Me preguntaron por la marca y el modelo del turismo, cogieron varios manojos de llaves y me siguieron en un coche patrulla. A los pocos minutos el problema quedó resuelto.

Regresamos a Las Palmas con el cristal de la ventanilla un poco arañado, algo así como un recuerdo de lo sucedido. No hubo siquiera que reponerlo. Desde entonces tengo mejor concepto de los “hippies”. Y también de una policía más preocupada por ayudar al prójimo que por cobrar multas.

Sobre el autor de esta publicación

José Luis Manzanares

Nació en 1930. Obtuvo Premio Extraordinario en la Licenciatura de Derecho por la Universidad de Valladolid (1952) y en el Doctorado por la Universidad de Zaragoza (1975).

Ingresó en la Carrera Judicial en 1954 y se jubiló como Magistrado de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo el año 2000. Es también Abogado del Estado (jubilado) y Profesor Titular de Derecho Penal (jubilado). Fue Vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial entre los años 1990 y 1996. Desde 1997 es Consejero Permanente de Estado.

Amplió estudios en la Universidad Libre de Berlín Occidental y en el Instituto Max Planck de Friburgo.

Ha pronunciado numerosas conferencias en España, Colombia, Cuba, Alemania e Italia.

Ha publicado más de un centenar de trabajos jurídicos, amén de nueve libros, entre ellos dos Comentarios a los Códigos Penales españoles de 1973 y 1995, habiendo participado en otros diez de carácter colectivo. También ha traducido algunos textos jurídicos del alemán, entre los que destaca la última edición (la 4ª) del Lehrbuch des Strafrechts (Parte General) del Profesor Jescheck. Ha llevado durante años la Sección jurisprudencial del Anuario de Derecho Penal y Ciencias Penales. La misma labor desarrolló en la Revista “Actualidad Penal”, de la que fue Director durante algunos años, desde su primer número hasta su cierre el año 2003. Es también autor de unos comentarios en 2 Tomos al vigente Código Penal tras su reforma por la Ley Orgánica 5/2010, editados por Comares, Granada. Su último libro, publicado el año 2012 por la editorial La Ley, de Madrid, se ocupa de “La responsabilidad patrimonial por el funcionamiento de la Administración de Justicia”.

Ha colaborado en algunos periódicos nacionales, como ABC, Diario 16, La Razón, El Mundo, El País, La Gaceta de los Negocios, La Clave, Epoca y Expansión, y semanalmente, durante muchos años en Estrella Digital. También en la revista alemana “Juristenzeitung” y otras especializadas de México y Argentina.