El fin de la guerra en Ucrania

funeral por los soldados ucranianos muertos en combate

EFEFuneral soldado ucraniano

Es un error pensar que Rusia se retirará de Ucrania con el rabo entre las piernas, reconociendo su derrota y aceptando todas las condiciones de Kiev: devolución de la Crimea ocupada militarmente por los rusos en 2014, nada de repúblicas independientes en el Donbass y menos aún anexión a Rusia de algún territorio, reparaciones de guerra y, finalmente, entrega de Putin y de sus más conspicuos secuaces para ser condenados a prisión perpetua (a los gerifaltes nazis y japoneses se les impuso la pena de muerte, pero desde entonces nos hemos vuelto más civilizados). Y, claro está, Ucrania entraría de inmediato en la OTAN.

Pero vayamos por partes. Es muy probable que los países occidentales que han apoyado a Ucrania con sanciones económicas contra Rusia se conformasen con mucho menos. Por ejemplo, con que los rusos se retiraran a sus fronteras internacionales, pero consolidando la anexión de Crimea y aumentando el grado de autonomía de Donetsk y Lugansk. Respecto a la OTAN, recuérdese que Zelenski ya declaró, durante los primeros días en la misma, que estaba dispuesto a no solicitar siquiera la entrada en la Organización. Dejemos, pues, las disparatadas elucubraciones con el presupuesto de la rendición incondicional de Rusia.

La información sesgada contra Rusia es más fuerte en España que en otros países, donde algún corresponsal se atreve a contar desde Moscú que la vida sigue allí con toda normalidad y que la cotización del rublo no es, ni mucho menos, un desastre. El fin de la guerra requiere cesiones mutuas, aunque algunas sean más aparentes que reales. De ahí la importancia de conocer dónde colocamos el listón. No Kiev, sino los países de la OTAN implicados indirectamente en esa contienda que tanto nos está perjudicando en términos económicos. Los sacrificios son más llevaderos si sabemos exactamente su cuantía y sus objetivos.

Sobre el autor de esta publicación

José Luis Manzanares

Nació en 1930. Obtuvo Premio Extraordinario en la Licenciatura de Derecho por la Universidad de Valladolid (1952) y en el Doctorado por la Universidad de Zaragoza (1975).

Ingresó en la Carrera Judicial en 1954 y se jubiló como Magistrado de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo el año 2000. Es también Abogado del Estado (jubilado) y Profesor Titular de Derecho Penal (jubilado). Fue Vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial entre los años 1990 y 1996. Desde 1997 es Consejero Permanente de Estado.

Amplió estudios en la Universidad Libre de Berlín Occidental y en el Instituto Max Planck de Friburgo.

Ha pronunciado numerosas conferencias en España, Colombia, Cuba, Alemania e Italia.

Ha publicado más de un centenar de trabajos jurídicos, amén de nueve libros, entre ellos dos Comentarios a los Códigos Penales españoles de 1973 y 1995, habiendo participado en otros diez de carácter colectivo. También ha traducido algunos textos jurídicos del alemán, entre los que destaca la última edición (la 4ª) del Lehrbuch des Strafrechts (Parte General) del Profesor Jescheck. Ha llevado durante años la Sección jurisprudencial del Anuario de Derecho Penal y Ciencias Penales. La misma labor desarrolló en la Revista “Actualidad Penal”, de la que fue Director durante algunos años, desde su primer número hasta su cierre el año 2003. Es también autor de unos comentarios en 2 Tomos al vigente Código Penal tras su reforma por la Ley Orgánica 5/2010, editados por Comares, Granada. Su último libro, publicado el año 2012 por la editorial La Ley, de Madrid, se ocupa de “La responsabilidad patrimonial por el funcionamiento de la Administración de Justicia”.

Ha colaborado en algunos periódicos nacionales, como ABC, Diario 16, La Razón, El Mundo, El País, La Gaceta de los Negocios, La Clave, Epoca y Expansión, y semanalmente, durante muchos años en Estrella Digital. También en la revista alemana “Juristenzeitung” y otras especializadas de México y Argentina.