Sobre el estado de la nación

El Congreso durante la tercera jornada del debate sobre el estado de la nación

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No nos andemos con rodeos y empecemos por las pensiones. Su blindaje, incluso si constitucionalmente cupiera, sólo sería una bonita ocurrencia para entretener al personal. Por muchas filigranas que hagamos, necesitaremos el dinero. Se cuece con agua y las pensiones se abonan en euros o la moneda del momento. No se ha inventado otra cosa. Ya somos mayorcitos y nos han mentido demasiadas veces como para seguir creyendo en los cuentos de Calleja. Las pensiones serán más o menos altas según el dinero disponible. Y punto.

El estado de la nación, ya en general, es bastante mejorable. Sabemos que, contra tanta propaganda oficial, nuestra sanidad no era, ni tenía por qué serlo, la mejor del mundo, por no hablar del caos organizativo de las primeras semanas, con sanitarios protegidos por bolsas de basura mientras que los abuelitos desaparecían por la puerta de atrás y el padre Ángel pedía el Premio Princesa de Asturias para el presidente del Gobierno. La verdad es que poco hay que celebrar. Alemania, con el doble de población que España, va por ciento cuarenta mil fallecidos ¿Y nosotros?

La inflación en España se inició antes de la guerra de Ucrania y es hoy una de las mayores de Europa Occidental. Los carburantes y la electricidad están por las nubes, y la prima de riesgo oteando el horizonte. Y en ese marco, cuando los precios han subido ya más de un diez por ciento anual, en especial los alimentos y otros productos de primera necesidad, se nos confiesa que tal vez, o muy probablemente, pronto entraremos en recesión. Nuestros ahorros se van hundiendo hacia la nada. Pese a los bien intencionados propósitos del Gobierno seguimos siendo el peor país de la Unión Europea en paro juvenil, cuestión en la que no cabe la fácil solución empleada para maquillar el fracaso escolar con la varita mágica del aprobado para todos. Parece que Argelia se conforma con subirnos el precio del gas, pero hemos corrido el riesgo de que nos cortara el suministro por el bandazo en nuestra política con Marruecos y el Frente Polisario.

Sirva lo dicho para reflexionar un poco sobre nuestro futuro inmediato por mucho que el verano no se preste a ello.

Sobre el autor de esta publicación

José Luis Manzanares

Nació en 1930. Obtuvo Premio Extraordinario en la Licenciatura de Derecho por la Universidad de Valladolid (1952) y en el Doctorado por la Universidad de Zaragoza (1975).

Ingresó en la Carrera Judicial en 1954 y se jubiló como Magistrado de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo el año 2000. Es también Abogado del Estado (jubilado) y Profesor Titular de Derecho Penal (jubilado). Fue Vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial entre los años 1990 y 1996. Desde 1997 es Consejero Permanente de Estado.

Amplió estudios en la Universidad Libre de Berlín Occidental y en el Instituto Max Planck de Friburgo.

Ha pronunciado numerosas conferencias en España, Colombia, Cuba, Alemania e Italia.

Ha publicado más de un centenar de trabajos jurídicos, amén de nueve libros, entre ellos dos Comentarios a los Códigos Penales españoles de 1973 y 1995, habiendo participado en otros diez de carácter colectivo. También ha traducido algunos textos jurídicos del alemán, entre los que destaca la última edición (la 4ª) del Lehrbuch des Strafrechts (Parte General) del Profesor Jescheck. Ha llevado durante años la Sección jurisprudencial del Anuario de Derecho Penal y Ciencias Penales. La misma labor desarrolló en la Revista “Actualidad Penal”, de la que fue Director durante algunos años, desde su primer número hasta su cierre el año 2003. Es también autor de unos comentarios en 2 Tomos al vigente Código Penal tras su reforma por la Ley Orgánica 5/2010, editados por Comares, Granada. Su último libro, publicado el año 2012 por la editorial La Ley, de Madrid, se ocupa de “La responsabilidad patrimonial por el funcionamiento de la Administración de Justicia”.

Ha colaborado en algunos periódicos nacionales, como ABC, Diario 16, La Razón, El Mundo, El País, La Gaceta de los Negocios, La Clave, Epoca y Expansión, y semanalmente, durante muchos años en Estrella Digital. También en la revista alemana “Juristenzeitung” y otras especializadas de México y Argentina.