La OTAN, Ceuta y Melilla

EFECumbre OTAN

No creo que el hecho de que esta Cumbre de la OTAN se haya ubicado en Madrid tenga mucho que ver con la valoración de nuestra política por los restantes países que la integran. España es el único miembro de la Alianza con participación comunista en su Gobierno, pero también el sexto país de la misma en términos de población. Nuestra responsabilidad como anfitriones empieza y acaba en garantizar la seguridad y cuidar de que los actos se desarrollen con la mayor normalidad posible. La organización y sus representantes son huéspedes de la capital de España.

Me han llamado la atención, sin embargo, las últimas declaraciones de nuestros dirigentes políticos para que la OTAN se preocupe más de su frontera sur en el Mediterráneo. Tal requerimiento no se entiende bien. ¿Hay algún riesgo de que los sirios, libaneses, egipcios, libios, argelinos o marroquíes invadan Turquía, Grecia, Italia, Córcega o la Península Ibérica? Parece que no. Quizá hubiera sido mejor abstenerse de tal advertencia puesto que Ceuta y Melilla, reivindicadas por Rabat, no cuentan con la protección del Tratado. Aunque nada apunte a un conflicto bélico con el reino alauita (lo del islote Perejil fue como un pequeño altercado en una comunidad de vecinos), no encuentro en todo el flanco sur del Mediterráneo otros puntos conflictivos.

Esa insistencia sólo sirve para recordar que somos un anómalo miembro de la Organización, con la parte más vulnerable de su territorio no cubierto por el paraguas de la Alianza. Tras aquella primera consigna de “OTAN, de entrada no”, se celebró un referéndum a favor del sí y, efectivamente, entramos en la OTAN. Pero dejando fuera a Ceuta y Melilla. Hemos enviado soldados y aviones a los países bálticos, así como barcos de guerra al Mar Negro. Nada que objetar, pero procede insistir en que ninguno de nuestros aliados se compromete, al menos claramente, con una hipotética defensa de nuestras dos ciudades autónomas. Por cierto, Francia consiguió en su día que la cobertura de la NATO se extendiera a Argelia antes de su independencia.

Todo sea dicho con el mayor respeto a nuestro vecino del sur e incluso comprendiendo hasta cierto punto sus reivindicaciones, lo que no significa ni asumirlas ni acceder a ellas.

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