El soberanismo en Andalucía

Junta Directiva Nacional del PP

EFEFeijóo y Moreno

La gran noticia política del último domingo fue el triunfo arrollador de Juan Manuel Moreno Bonilla, candidato del PP. Luego, como reverso de la moneda, la pérdida por el PSOE de su tradicional granero electoral. Y finalmente, el mutis parlamentario de Ciudadanos, que a nadie ha cogido por sorpresa, y el moderado avance de VOX, que ya no podrá exigir nada a un gobierno del PP por mayoría absoluta.

Sobre esos cuatro temas giran, naturalmente, los análisis, las consideraciones y las valoraciones de nuestros comentaristas políticos en prensa, radio y televisión. Aunque la euforia de algunos medios contraste con el apenas encubierto malestar de otros, su coincidencia es casi total en la exposición del nuevo panorama tanto en clave partidista como en la más simple de derechas e izquierdas.

El “casi” se concreta en la relevancia de estas elecciones en Andalucía, la mayor comunidad autónoma de España, cuando el partido de la gaviota ya es también el que gobierna en Galicia, Madrid y Castilla y León. Pero no vale la pena, ni para el lector ni para mí, insistir en esas cuestiones. Hay otra, sin embargo, que parece haber pasado desapercibida pese a su excepcional importancia, puesto que cuestiona directamente la unidad de España.

Nada hay que objetar al discurso independentista, sea individualmente, sea en el seno de un partido político, siempre que se haga en el marco trazado por la Constitución para la reforma de su artículo 2. En Cataluña tenemos un claro ejemplo del reconocimiento de tal derecho junto al de sus limitaciones. Pero no era el caso de Andalucía.

El autor de la letra del hoy oficial Himno de Andalucía fue el notario Blas Infante, fusilado por el bando franquista al comienzo de la Guerra Civil. El himno repite en varias estrofas su llamamiento por una mejor Andalucía dentro de España:

“¡Andaluces, levantaos!

¡Pedid tierra y libertad!

¡Sea por Andalucía libre,

España y la Humanidad!”

Son unos versos aceptados hasta ahora sin reserva alguna por todo el espectro político andaluz. Por eso me ha sorprendido que una dirigente de Adelante Andalucía, en su intervención televisiva cuando se cerraba el recuento de papeletas, prometiera seguir luchando por sus ideales, algo absolutamente normal, pero añadiendo que entre sus objetivos estaba también “la soberanía”. El País Vasco, Cataluña, Valencia, Baleares y, desde estas elecciones, Andalucía.

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