El Frente Polisario

Rueda de prensa del delegado del Frente Polisario en España, Abdulah Arabi

EFEAbdulah Arabi

El Frente Polisario no nació contra Marruecos, sino contra España. En la entonces provincia española del Sáhara Occidental se habían encontrado riquísimos yacimientos de fosfatos. Habíamos montado desde Bucraa hasta el puerto de salida en el Atlántico una cinta transportadora que era blanco fácil para los nacionalistas radicales. Con los fosfatos y la riqueza pesquera del banco sahariano, el nuevo estado, de población muy escasa, sería no sólo viable sino también rico en poco tiempo.

Marruecos era únicamente el vecino del norte. Las previsiones se torcieron, sin embargo, cuando España abandonó el Sáhara Occidental. No se disparó un tiro contra los pacíficos invasores que sólo portaban el Corán y las obligadas pancartas. Buena parte de lo que vino después es bien sabido. La ONU defiende el derecho de los saharauis a decidir su futuro en un referéndum. La ocupación marroquí se convierte en hecho consumado. El refugio del Frente Polisario en Tinduf se prolonga hasta hoy. La marroquinización del territorio discutido progresa mientras tanto: instituciones, población venida del norte, enseñanza y un largo etcétera.

Transcurren los años y las décadas, y cada vez es más difícil celebrar un referéndum a partir de un censo consensuado e internacionalmente reconocido, pero se mantienen las resoluciones aprobadas por la ONU. Hasta que un presidente norteamericano se suma a la posición marroquí de anexión con un cierto grado de autonomía. Ahora el Gobierno español ha virado en igual sentido, más o menos como Juan Palomo. De la noche a la mañana, sin debate político y ocultando los términos de un acuerdo que se nos presenta como muy favorable para nuestros intereses, y en particular para los de Ceuta y Melilla. El Parlamento acaba de rechazar a posteriori por amplia mayoría este inesperado cambio de actitud en el problema del Sáhara. Para empezar, el Frente Polisario ha roto sus relaciones con Madrid. Y Argelia nos sube el precio del gas en plena crisis económica. También podría cortarnos su suministro por más o menos tiempo.

Todo lo anterior es de dominio público, pero no lo es tanto que el Frente Polisario nació contra España y asesinó a un número de personas que, a falta de datos oficiales, podemos cifrar entre trescientas y cuatrocientas víctimas, todas por su colaboración con la potencia colonial cuyo yugo había que sacudir. Nada contra las resoluciones de Naciones Unidas, nada tampoco contra la ayuda humanitaria a quienes malviven en Tinduf, pero sin olvidar una parte esencial de la verdad histórica, como se dice ahora.

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