El hombre más longevo del mundo

Saturnino de la Fuente

EFESaturnino de la Fuente

Desde la muerte del portorriqueño Emilio Flores el 10 de diciembre del año pasado, el español Saturnino de la Fuente figuraba en el libro Guinness de los récords como el hombre de mayor edad en este universo mundo. Nuestro compatriota falleció hace pocos días en casa de sus hijas, en León, donde no le faltaron nunca el cariño y las atenciones de las que no todos los mayores disfrutan hoy en residencias o geriátricos, por cualificados que unas y otros sean.

Saturnino era un hombre más bien bajito, primero zapatero y luego dueño de una fábrica de calzados, que llegó al final de sus días, no por una incurable y cruel enfermedad, sino apagándose, dicen, en pocos segundos, como una vela. Su dolencia fue su avanzada edad. La agencia Europa Press dio la noticia, pero ésta ha tenido más repercusión fuera de España que dentro. La revista alemana “Der Spiegel” reproduce una fotografía a todo color de un Saturnino feliz, bien cuidado, encorbatado y con chaleco, celebrando su 110 cumpleaños. En febrero de 2022 habría cumplido el 113. Está sentado, con multitud de regalos sobre las piernas y en compañía de una de sus hijas que le mira con todo el amor que, por desgracia, no tuvieron los viejecitos que, victimas del covid, murieron en la soledad más absoluta, ni aquellos a los que la familia, empezando por los hijos, borra egoístamente de su agenda.

Es curioso, en otro orden de cosas, que la longevidad de Saturnino no pueda atribuirse ni a la dieta mediterránea ni a su afición a los deportes ni a los saludables efectos del gimnasio. La dieta en la España interior giraba alrededor del cerdo, de la leche de vaca, que se cocía en la propia casa, y del pan blanco. Sólo en ocasiones llegaban los arenques y el bacalao seco. Es seguro que nuestro hombre no fue vegano ni siquiera vegetariano. Pero ¿qué le vamos a hacer? En sus tiempos no se hablaba siquiera de las alergias al gluten. Entonces se podía comer todo lo comestible. Acabo porque no quiero ser política o sanitariamente incorrecto, pero me quedan un par de indiscretísimas preguntas en la punta de la lengua. ¿Fumaba Saturnino? ¿Acompañaba sus comidas con un vasito de vino?

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