Una nueva criptomoneda entre las finanzas y la chirigota

Barrio de Chueca

esmadrid.comMetro Chueca

Conservo un recorte de “El Norte de Castilla”, de Valladolid, que el 22 de diciembre pasado (no el 28) publicaba un curioso artículo bajo el titular de “Maricoin, nace la criptomoneda gay”. A continuación, todavía con letras bastante grandes, podía leerse: “Creada por el peluquero Juan Belmonte, tiene vocación de convertirse en moneda global y cotizar a partir del 1 de enero del nuevo año”. No he encontrado nada sobre el invento en otros periódicos e ignoro cómo le va al “maricoin” en estos primeros días de 2022.

El artículo no tiene desperdicio y lo mejor para entender la cosa es apoyarse casi literalmente en el texto original de Miguel Lorenci, a pesar del riesgo de ser tildado de plagiario, algo que, por lo demás, carece de importancia en España. La nueva divisa habría nacido en Chueca, el barrio gay y arcoíris de Madrid, y sería la primera criptomoneda creada por y para el LGTBI. Estaría destinada a quienes se agrupan bajo tales siglas, pues no en vano se calcula que si todos quienes integran los colectivos agrupados bajo aquellas siglas (lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales) se reunieran en un solo país, estaríamos ante la cuarta potencia económica mundial (sic).

Se nos informa también de que ya hay lista de espera para conseguir “maricoins” con prima antes de que cotice como moneda global y con largo recorrido de futuro. Como promotor se nos presenta al peluquero Juan Belmonte, que, conocido en el ambiente como Juan de Dios, daría nombre a una cadena de establecimientos a los que se habrían unido rápidamente otros veinticinco empresarios de Chueca y Malasaña.

Como se ha dicho, el artículo de “El Norte de Castilla” situaba la prueba de fuego de la nueva criptomoneda en la media noche del 31 de diciembre, cuando los asistentes a las fiestas de fin de año organizadas en el barrio, la playa grancanaria de Maspalomas, Ibiza y Barcelona utilizasen “maricoins” en esos primeros establecimientos acordes con la diversidad sexual.

Por desgracia no tengo noticias sobre la suerte corrida tras aquella fecha por tan prometedora aportación carpetovetónica a una buena causa, pero el lector puede seguir investigando por su cuenta para saber si estamos en el terreno de las finanzas, el de la chirigota o, en el peor de los casos, el de la injuria encubierta. Yo me limito a informar.

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