El recurso contra la ley del aborto existe, como Teruel

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El recurso de inconstitucionalidad sobre la ley del aborto, aprobada en tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero, lleva once años en el telar. Ahora, con la renovación parcial del Tribunal Constitucional, su ponencia ha recaído en un nuevo magistrado, Enrique Arnaldo, de orientación conservadora según gustan repetir los medios informativos. Se encargará en el futuro de todos los asuntos cuya ponencia había recaído en el magistrado saliente Andrés Ollero, de la misma tendencia ideológica conforme al etiquetado oficioso.

Es natural que por el origen último de su mandato se nos recuerde de vez en cuando si estas personas están más próximas a un partido político que a otro. Lo mismo sucede con los magistrados del Tribunal Supremo. En ambos casos con el consiguiente deterioro de su imagen de imparcialidad. Lástima que las alternativas en la elección o designación no sean fáciles. Conformémonos, pues, con la comprobación de que sus resoluciones no siempre responden a las previsiones de tertulianos y demás gentes interesadas en la materia.

Lo que estas líneas pretenden no es insistir en ese viejo debate, sino hacer algunas observaciones sobre el injustificado retraso en determinadas deliberaciones, votaciones y, finalmente, redacción de sentencia. A las prolongadas demoras se unen los cambios de magistrados, hasta recordar el mito de Penélope. Se prescinde de lo mucho o poco avanzado durante años y hay que volver a empezar.

Ignoro cuando se debatirá, si llega el momento, sobre la ley del aborto, pero hasta que recaiga sentencia firme podemos seguir acumulando ´demoras. Lo normal es que la sentencia definitiva se redacte de acuerdo con un borrador a partir de lo votado. Si el ponente no se conformase con el voto de la mayoría, se encargará a otro magistrado la redacción de la sentencia. La entrada en escena de un nuevo ponente no garantiza, antes al contrario, que el recurso contra la ley del aborto sea resuelto en breve plazo. Los nuevos magistrados no firmaran una sentencia en cuya elaboración no hayan participado.

El cambio de ponente ha reavivado el malestar de amplios sectores sociales por esa demora digna del Libro Guinness de los récords . Dentro de unos meses volverá a renovarse parcialmente el Tribunal y, aunque el ponente continúe siendo Enrique Arnaldo, pueden repetirse los problemas en cuanto a los restantes componentes de la Sala que juzguen y fallen. Lo de “demos tiempo al tiempo” nos viene como anillo al dedo.