Inocentada con el Consejo General del Poder Judicial

inocente

Toda inocentada que se precie debe tener alguna dosis de verosimilitud, pues sin tal elemento la pretendida ingeniosidad quedaría en simple estupidez. Hoy me viene a la memoria una relacionada con el Consejo General del Poder Judicial, CGPJ para los entendidos. Consiste en una doble afirmación muy curiosa. A continuación procuraremos explicarnos.

No hay duda de que la vida del CGPJ ha estado acompañada desde su nacimiento por la polémica acerca de cuál sería la mejor fórmula para evitar que el órgano de gobierno de los jueces se escore corporativamente o, en sentido contrario, se convierta en un trasunto de las Cortes Generales. En eso seguimos, año tras año, sin haber logrado evitar que los nombres de los jueces que intervienen en procesos política o institucionalmente relevantes vayan acompañados en nuestros medios de comunicación por sus supuestas afinidades o inclinaciones hacia el PSOE o el PP. No basta aludir a su pretendida adscripción progresista conservadora.

Como el 28 de diciembre se presta un poco a la chirigota, diré que la vida del CGPJ me recuerda aquella copla que cantaba Imperio Argentina: “El día que nací yo qué planeta reinaría, por donde quiera que voy qué mala estrella me guía…”. Aunque la copla se anticipe varias décadas al nacimiento del CGPJ, le viene a éste como anillo al dedo. Son ya muchos años de críticas y promesas incumplidas, sin que se vislumbren cambios en el horóscopo. Pero, dejando de lado esos serios problemas, lo que hoy toca -y así retorno al título de la columna- es hacer uso de la memoria histórica, asistida por el privilegio de la edad, y preguntar al lector si es cierto o no que el nombre del CGPJ en el Boletín Oficial del Estado sufrió una doble errata. La primera habría sido corregida con otra, absteniéndose el BOE de ulteriores correcciones, como dándose por vencido.

Lamento la grosería, pero no es culpa del cronista. El Conejo General del Poder Judicial fue sustituido por el Consejo General del Joder (sic, con perdón) Judicial. He intentado acercarme a las fuentes originales, pero no he tenido éxito. Quizá se hayan podido borrar las huellas con eso de los textos consolidados y otras triquiñuelas para ocultar las jugarretas que nos gastan de vez en cuando los diablillos de la imprenta (o el chapucero trabajo de los redactores y correctores).

Repito la pregunta. ¿Es verdad o no lo del Conejo General del Poder Judicial y el Consejo General del Joder Judicial?

La respuesta es Sí.

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