Apuntes vaticanos

Papa Francisco

El primer apunte consiste en una queja que no es de hoy pero duele más con el transcurso de los años. Me refiero a la para mí inexplicable ausencia de un viaje a España por parte de un Papa que se desplaza con frecuencia a los lugares más lejanos del globo para confortar a las comunidades cristianas en los países árabes o en Extremo Oriente. Ya sabemos la preocupación de Jesús por las ovejas descarriadas, pero aquí no se trata de eso y, puestos a buscar una aplicación de dicho pasaje evangélico al caso que nos ocupa, quizá debamos reconocer que es en la vieja Europa, incluida España, donde la Iglesia Católica se halla en crisis. No hay apostasías relevantes, sino callado alejamiento de antiguos fieles que se dan tácitamente de baja dejando de ir a misa o, como en Alemania, negándose al abono del impuesto religioso.

La cultura cristiana y las tradiciones populares nos diferencian aún, y confiemos en que así sea para siempre o por mucho tiempo, de lo ocurrido en el Norte de África y Oriente Medio. Quizá nos hayamos convertido en tierra de misiones aunque no queramos reconocerlo.

El segundo apunte va en la misma dirección. Leo que el papa Francisco impondrá sus capelos a 78 nuevos cardenales, entre los que hay 52 europeos, uno de ellos español de nacimiento pero hoy arzobispo de Santiago de Chile. Si la historia es un punto, como repite un conocido programa de TV, habrá que recordar que la mitad de los católicos de todo el mundo hablan español gracias a que nosotros llevamos nuestra religión a América. También la defendimos, con enorme coste, contra la reforma protestante en Europa.

La tercera observación viene a cuento del reciente informe sobre el caso del cardenal Theodore McCarrick, en el que las figuras de los papas Juan Pablo II y Benedicto VI no salen muy bien paradas en la lucha contra la pederastia eclesiástica. Los errores en el tratamiento de esa lacra salpicarían al propio Francisco I. Por cierto, el mismo que proclamó santo en su día a Juan Pablo II. Las prisas no suelen ser buenas consejeras. Uno recuerda la rápida santificación del padre Escrivá de Balaguer y piensa que con un poco de mala suerte el padre Marcial Maciel, fundador y cabeza de los Legionarios de Cristo, habría podido llegar a los altares por el procedimiento de urgencia.

El último apunte nada tiene que ver con lo religioso. Es más bien una curiosidad por el comportamiento del Santo Padre como posible víctima o transmisor del coronavirus. Tal vez sea casualidad, pero no es raro verle en televisión sin mascarilla, al igual que quienes le rodean o son recibidos en audiencia. Pido perdón si me equivoco, pero soy de los que creen que algunas personas están más obligadas que otras a dar buen ejemplo.

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