Monarquía, República y reforma “De la reforma Constitucional”

Juan Carlos I

En una columna titulada “El consenso sobre la Corona y los privilegios personales del Rey”, aparecido en este diario el 17 de junio pasado, propuse como punto de encuentro entre republicanos y monárquicos una reforma constitucional sobre la responsabilidad del Monarca en todos los ámbitos jurídicos, particularmente en el penal.

La actual redacción del artículo 56.3 de nuestra Ley Fundamental dispone de “la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”, lo que ya para empezar plantea el problema de si, además de la responsabilidad penal, se contemplan, por ejemplo, la civil y la administrativa sancionadora.

Con aquel texto no sorprende que los juristas adopten posturas diversas sobre el alcance del privilegio, incluso dentro del orden penal. Cabría distinguir entre la conducta del Rey como tal, con los refrendos del artículo 64 o sin ellos, y su comportamiento ajeno a su condición de Jefe del Estado. No es ésta la exégesis prevalente, pero habrá que admitir que con la interpretación extensiva nos aproximamos peligrosamente a la responsabilidad solo “ante Dios y la Historia”, de corto recorrido en una verdadera democracia.

Decía entonces y repito ahora que un recorte del repetido privilegio con aforamiento ante el Tribunal Supremo y otras garantías podría ser el punto de encuentro entre monárquicos y republicanos. Parece que ésta es también la opinión del presidente del Gobierno, líder de un PSOE tradicionalmente republicano. Lo malo sería que tal solución chocaría de frente con las dificultades casi insalvables de una reforma constitucional muy delicada.

Ésta última objeción decae, sin embargo, cuando la reforma del Título X de la Constitución, “De la reforma Constitucional”, podría realizarse por la vía relativamente sencilla del artículo 167, que fue la utilizada en 1992 y 2011 en relación con sus artículos 13.2 y 135. Cierto es, que el artículo 168 establece especiales requisitos para “la revisión total de la Constitución o una parcial que afecte al Título Preliminar, Capítulo segundo, Sección primera, del Título I o Título II”, siendo precisamente ese Título II el “De la Corona”, pero entre esos supuestos excepcionales no figura (por olvido o intencionadamente) la reforma del propio Titulo X.

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