La sentencia del procés : Más sobre la absolución por el delito de rebelión

No es preciso advertir que la sentencia, así sin más aditamentos, es la dictada por el Tribunal Supremo en el proceso independentista catalán. Sabido que a los acusados por rebelión se les ha absuelto de tal delito con el argumento de que sus conductas no llenan el correspondiente tipo del artículo 472 del Código Penal, no constituyendo siquiera actos preparatorios hacía la repetida rebelión. Se interpreta ampliamente el concepto de violencia, pero se concluye que la recogida en los hechos probados ni fue muy grave ni tuvo carácter instrumental para la declaración de independencia.

Huelga, sin embargo, insistir hoy en esas consideraciones cuando hay otra, absolutamente novedosa para el autor de este artículo y seguramente no sólo para él, que bien puede adjetivarse de inesperada y determinante. Es la valoración de la relación de independencia como una mera “ensoñación” o simple movimiento tácito para continuar negociando con el gobierno de España, ahora desde una mejor posición de fuerza, sobre la ansiada independencia efectiva. Pienso que entonces bastaría la ausencia de todo propósito de declaración de independencia propiamente dicha para que aquella figura penal decayera por falta de uno de sus requisitos esenciales.

Nuestro Tribunal Supremo estima, en todo caso, que la conducta de Junqueras y sus compañeros de banquillo no integra el delito de rebelión, lo que tiene algunas importantes consecuencias. La primera es que la repetición de su conducta, con dicha “ensoñación” como meta, tampoco sería delictiva en el futuro, tanto más si la demanda separatista se canaliza a través de manifestaciones u otras vías rigurosamente pacíficas. La segunda consecuencia es que la proclamación de que se volvería o volverá a hacer lo mismo no es anunciar la comisión de un nuevo delito. Tampoco sería correcto acordar una nueva prisión provisional porque se pretenda volver a las andadas.

Otra secuela jurídica – positiva o al menos esclarecedora – de la absolución por rebelión se residencia en el cumplimiento de las penas. La contumacia en la voluntad rebelde impedía de raíz la clasificación en tercer grado y la libertad condicional como hitos de un tratamiento resocializador que tiene como meta conseguir que el reo abandone el deseo de recaer en el mismo delito que le ha llevado a prisión.

Las condenas por sedición y malversación son cuestión distinta.