Noticias olvidadas

Puesto que los resultados de las elecciones autonómicas, municipales y al Parlamento Europeo son estos días de obligado pero también monótono comentario en nuestros medios de comunicación, bien pueden dedicarse unas líneas a algunas otras noticias que fueron titulares durante bastante tiempo para disiparse después sin dejar rastro, como si nunca hubieran existido. La lista incluiría muchas más, pero a continuación sólo se recogen tres casos que, siendo muy diferentes entre sí, coinciden en lo esencial. Nadie responderá ni de su génesis, a veces política o populacheramente condicionada, ni del alargamiento artificial de su vida mediante respiración asistida.

El primer ejemplo puede ser la crónica de una mujer granadina, Juana Rivas, casada con un italiano, que se trajo a España al hijo de ambos pese a lo ordenado por el tribunal sardo del que había sido domicilio de la pareja. Además de ignorar los reiterados requerimientos del correspondiente juzgado español para devolver al niño, desapareció con él durante varios meses gracias a la colaboración del feminismo radical y al apoyo de determinados funcionarios de la Junta de Andalucía, más o menos especializados en la protección de la mujer frente a la violencia doméstica. Al final, la mal aconsejada madre ha sido condenada a cinco años de prisión por la Audiencia Provincial de Granada. Pero a su principal defensora, cuyo nombre no importa, se la ha tragado la tierra, como si no hubiera hemerotecas. Algo similar ha ocurrido con los políticos de muy alto nivel que en su día respaldaron un relato torticeramente elaborado más por el entorno de la protagonista que por ella misma.

El segundo ejemplo puede ser el de la columna de miles o decenas de miles de guatemaltecos, hondureños, nicaragüenses y salvadoreños atravesando Méjico hacia el sur de EE.UU. con la esperanza de que su sola presencia bastaría para la apertura incontrolada de la frontera y, en consecuencia, para que se hiciera realidad su sueño de una vida mejor. Sin embargo, las noticias fueron haciéndose más vagas y breves conforme la columna se aproximaba a su meta, y así hasta esfumarse por completo. Hoy cabe concluir que aquella iniciativa no ha servido para nada, o para nada bueno. La política de inmigración continúa asentada en Washington, donde no están dispuestos a sacrificar ningún aspecto de su soberanía ni a contribuir a un efecto llamada de grandes dimensiones.

Y el tercer ejemplo, quizás menos actual por su ya largo recorrido, pero todavía presente y con grandes posibilidades de futuro, bien podría ser el articulado alrededor de la familia Pujol. Un día nos desayunamos con abundantes y supuestamente nuevos datos que apuntan hacia una segura responsabilidad delictiva del “pater familiae” y de buena parte de sus hijos por corrupción al por mayor en todas sus variantes y con el Ministerio de Hacienda como justiciero verdugo. Pero poco después se hace el silencio  y hay que esperar a las nuevas filtraciones de acuerdo con el momento político. Llevamos varios años con este culebrón por entregas, en el que hasta ahora todo ha quedado en la condena de uno de los hijos del patriarca por cobrar comisiones en relación con las instalaciones o autorizaciones de centros para la inspección técnica de vehículos a motor. El parto de los montes. Y mientras tanto corre ese bendito tiempo que todo lo borra.