Los homenajes a los terroristas

El texto vigente del artículo 578 del Código Penal se debe a la Ley Orgánica 2/2015, de 30 de marzo, pero en este punto coincide casi literalmente con el que, fruto de la Ley Orgánica 7/2000, ya había tipificado el delito de apología del terrorismo en sus dos variantes. De un lado, la referente a las conductas mismas de terrorismo de los artículos 572 a 577, y de otro lado, la modalidad que ahora nos interesa y que presenta a su vez un doble contenido: el “enaltecimiento o la justificación pública de quienes hayan participado en su realización” y “la realización de actos que entrañen descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas de los delitos terroristas o de su familia”. Estas dos últimas variantes se presentarán frecuentemente como la cara y la cruz de una misma moneda.

Las citas entrecomilladas se justifican porque a partir de su claridad gramatical no se explica muy bien la razón por la que quedan impunes numerosos supuestos de enaltecimiento del terrorismo, y eso suponiendo que al menos llegaran a instruirse las obligadas diligencias penales para investigarlos, identificar a sus autores y preparar su acusación si hubiera motivos para ello. La literalidad de precepto constituye una barrera infranqueable para cualquier interpretación, lo que cobra especial importancia cuando únicamente se relatan hechos, tal y como sucede en dichos delitos. Hay ocasiones en que quizás los amplios conocimientos jurídicos debieran ceder paso a los gramaticales para mejor dilucidar el alcance de un precepto. Preferible sería entonces un catedrático de filología o un maestro de escuela para entender bien el sentido de un relato fáctico que se dirige al común de los ciudadanos.

Con aquellas tipificaciones y siendo públicos todos estos delitos, o sea perseguibles de oficio, incluso sin que lo solicite el fiscal, no se comprende bien la impunidad de la que gozan algunos de los homenajes públicos que se celebran cada vez que un asesino condenado a muchos años de prisión regresa a su pueblo o barrio tras cumplir una larga condena. Las denuncias de las asociaciones de víctimas sobre la inoperancia de nuestros sistemas policial y judicial en bastantes o algunos de esos casos son otros tantos aldabonazos que no deben convertirse en rutina. El Estado de Derecho es incompatible con mirar hacia otro lado en determinadas materias como el terrorismo, aunque ya solo nos enfrentemos a sus últimos coletazos y no tengamos que lamentar más muertes.

  1. Ciudadano says:

    Totalmente de acuerdo con el primer párrafo. Creo que Pablo VI si rectifico la trayectoria descendente. Puestos a creer, no creo que ni Podemos sea la solución de España ni este Papa la solución de la Iglesia. Creo que son soluciones tácticas que nos llevaran de guatemala a guatepeor, en el primer caso creo que falta Fe en el segundo Conocimientos.

    Saludos