El precio de un voto

GRA258. MADRID, 05/04/2017.- El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (i), durante firma con el secretario general de CC, José Miguel Barragán (c), del acuerdo suscrito entre sus dos partidos sobre los presupuestos generales del Estado de 2017, en un acto al que asiste el jefe del Ejecutivo canario, Fernando Clavijo (d). EFE/Fernando Alvarado |

He sido durante diez años magistrado en la Audiencia Provincial de las Palmas de Gran Canaria. Probablemente los mejores de mi vida, y no sólo por las bellezas naturales de aquellas islas, sus playas o su privilegiado clima, sino también y en primer término porque pronto hice allí amistades entrañables, de esas que ni sufren el paso del tiempo ni se acaban por la distancia. Vaya eso por delante.

Como un residente más del archipiélago disfruté de la rebaja del cincuenta por ciento en los viajes de ida y vuelta a la Península tanto en avión como en barco. Creo que, efectivamente, así se reduce un poco la sensación de aislamiento, aunque la mayoría de los beneficiarios fuéramos los funcionarios públicos, sobre todo los allí destinados pero procedentes del resto de España, y ya en número menor los canarios particularmente relacionados con la península por razones de negocios, familia o, en caso de tener hijos, estudios universitarios (entonces la única universidad de las islas era la de La Laguna, en Tenerife).

Sin embargo, pese a mostrar mi acuerdo con la solidaridad nacional, interautonómica o de cualquier otra clase, algunas dudas he abrigado siempre respecto al trato recibido por bastantes zonas deprimidas de la Península en las que las carencias de los servicios públicos más elementales clamaban al cielo. Pensaba que eso de los vasos comunicantes no funcionaba bien del todo cuando se mezclaban los intereses políticos, fueran estos personales o colectivos.

Pero vayamos del prólogo al comentario de actualidad. Estos últimos días hemos sabido que para conseguir un voto más a favor de la Ley de Presupuestos en el Congreso de los Diputados, el Partido Popular ha cerrado un puntual acuerdo con Coalición Canaria. La contraprestación sería elevar aquella subvención del cincuenta por ciento hasta el setenta y cinco por ciento. La diferencia repercutirá también en el bolsillo de todos los españoles, lo que  puede no ser justo. Claro que así son las cosas de la política. Y en la lista de espera se encuentra el PNV. Aquí los paganos netos suelen ser los de siempre. Y es que hay un viejo refrán sobre el llorar y el mamar. O, puestos al día, el exigir a golpe de identidad diferencial, entre otros motivos múltiples, un trato privilegiado. Aclarando, naturalmente, que la aspiración canaria es bastante más modesta y asumible que otras.