Los viajes del Papa Francisco

Sabido es que el Papa Francisco I, pese a haber nacido en Argentina (país católico gracias a la colonización española) y pertenecer a la Compañía de Jesús (fundada por el español San Ignacio de Loyola), no ha tenido tiempo hasta ahora para visitar España. Desgraciadamente para nosotros, han sido prioritarios su veintena larga de viajes, unos más apostólicos que políticos y otros al revés, a bastantes regiones del mundo donde los católicos son minorías numéricamente insignificantes.

Es el caso de la budista Myalmar (antes Birmania) y de la musulmana Bangladesh. Respetamos esa predilección pero nos duele. En este último viaje, donde Su Santidad parece haber querido actuar de mediador no muy solicitado, ha pedido perdón por los desplazamientos forzosos de cientos de miles de personas de un país a otro debido a razones religiosas o étnicas. Ignoro en nombre de quien se ha disculpado el Santo Padre. Si hubiera sido sólo en nombre propio, utilizando el plural mayestático, poco me correspondería decir, excepto que no lo entiendo. Quede claro, sin embargo, que somos muchos los católicos que nos consideramos libres de toda responsabilidad en aquel conflicto.

Aunque los designios de la Santa Sede en esta materia son últimamente tan inescrutables como los divinos, nos atrevemos a adelantar un rumor con visos serios de convertirse en venturosa noticia. Según fuentes vaticanas de toda confianza, no cabe descartar por completo que el Papa Francisco I venga a España durante el año de gracia 2018. Naturalmente, una primicia así ha de ser recibida con alegría, si bien no deba olvidarse que sólo hablamos de una posibilidad más o menos alta (o remota), lo que aconseja salpicar la buena nueva con algunos granos de prudente reserva (“cum grano salis”, que decían los latinos).

Nada seguro habrá hasta el momento mismo en que el Papa suba al avión, si es que acaba haciéndolo, rumbo a la católica España, la que sigue dando misioneros en todo el mundo y poniendo una crucecita en la declaración de la renta de las personas físicas (IRPF por otro nombre). Recuérdese cómo el proyectado viaje a Ávila del V Centenario de Santa Teresa de Jesús quedó finalmente en agua de borrajas por razones desconocidas para el común de los católicos españoles.

Y adviértase, para terminar, que estas líneas se escriben el 28 de diciembre, festividad de los Santos Inocentes.