José Manuel Maza

Se explica que el nombramiento del Fiscal General por el Gobierno arroje una sombra sobre su independencia en algunos asuntos donde las connotaciones políticas saltan a la vista, pero estoy seguro de que José Manuel Maza, como antes Eduardo Torres Dulce o Consuelo Madrigal (por citar sólo a sus predecesores más inmediatos), desempeñó su cargo muy dignamente y al servicio exclusivo de la Ley.

José Manuel Maza conocía bien nuestro ordenamiento jurídico y particularmente nuestro Derecho Penal. Juez desde 1975, ganó con el número uno la oposición a fiscales en 1978, ejerció unos años como abogado y después, ya como magistrado en activo, llegó hasta el Tribunal Supremo. Allí llevaba catorce años cuando fue nombrado Fiscal General. No le sería muy difícil seguir siendo un jurista poco proclive a recibir sugerencias o consejos interesados.

Aunque se le haya querido etiquetar de conservador, su trayectoria profesional nos transmite nítidamente la imagen de un juez con la vista puesta en nuestro Derecho positivo y no en la personalidad, adscripción ideológica o posición institucional de los justiciables. Cuando la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo absolvió al juez Baltasar Garzón por sus diligencias en relación con los crímenes del franquismo, olvidando las amnistías y la prescripción, José Manuel Maza sostuvo la existencia de un delito de prevaricación y así lo razonó en un detallado y solitario voto particular.

Pero es que también fue igualmente el único magistrado, según creo, que se opuso a la inadmisión a trámite de la querella interpuesta por malversación de caudales públicos contra el expresidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar. A la inversa, fue el ponente que rechazó a limine la segunda querella contra Pablo Iglesias e Iñigo Errejón por sus cobros de Venezuela e Irán. Juan Manuel Maza se opuso a la novedosa doctrina Botín y era una autoridad en la responsabilidad penal de las personas jurídicas, incluidos los partidos políticos. Puede verse su tesis doctoral.

Tuve el honor de ser, además de su amigo, su padrino cuando tomó posesión de su cargo como Consejero Nato del Consejo de Estado. Descanse en paz.