El panorama político de Alemania

Alemania no es sólo el país más poblado de la Unión Europea sino también el que mayor peso tiene en la misma por su estabilidad política y su potencial económico, entre otras poderosas razones. Su canciller o presidenta del Gobierno, Angela Merkel (el nombre del presidente de la República importa menos) ocupa el primer puesto entre los prohombres (y promujeres) de la Unión. Su liderazgo ha superado pruebas muy duras como la llegada masiva de inmigrantes difícilmente asimilables. Pasan de un millón de personas, en su mayoría musulmanas, las que han venido huyendo de las guerras y de las condiciones infrahumanas de vida en sus tierras de origen. Les mueve la esperanza de encontrar trabajo en la vieja Europa y labrarse un futuro mejor entre nosotros.

Las aguas de la contestación y del rechazo activo parecen haber descendido un poco y la popularidad de Frau Merkel ha recuperado sus anteriores cotas de una aceptación que supera ampliamente el apoyo de quienes votan a su partido cristiano-demócrata o, si se prefiere, a la consolidada coalición entre la UCD a nivel nacional y la CSU bávara. Las más recientes encuestas son muy favorables tanto para su partido como para ella personalmente.

Si hoy se celebrasen elecciones generales, la coalición CDU/CSU ganaría con un 38% de los votos mientras que la social-democracia de la SPD quedaría a bastante distancia con el 24%. Luego, y aquí radica tal vez la principal novedad, se situarían, con un 9% en cada caso, “Die Linke” (literalmente “La Izquierda”), no comunistas, prohibidos en Alemania, pero sí más a la izquierda que la SPD, y la AfD (“Alternativa para Alemania”) el nuevo partido de derechas que concita los reproches de racista y xenófobo. Dos partidos más antagónicos, e incluso moderadamente extremistas, que los tradicionales de cristiano-demócratas y social-demócratas.   Detrás vendrían, por este orden, los liberales de la FDP, con un 8% y los verdes con un 7%. Estos últimos, los ecologistas, continúan perdiendo apoyos, sin que la polémica sobre los motores diesel y otros escándalos similares hayan invertido una tendencia que se acentúa progresivamente.

Pero, volviendo a la canciller Angela Merkel, es interesante subrayar que, de ser elegida directamente para tal cargo, contaría con un 48% de los ochenta y un millones y medio de votantes alemanes, porcentaje muy superior al de quienes se decantarían por la coalición CDU/CSU. O sea, que la gran dama tiraría de su partido hacia arriba, cosa que no ocurre en España con su homólogo Mariano Rajoy. Este lidera nuestro partido más votado, el PP, pero en el aprecio personal se sitúa tras los líderes de otros partidos de menor relevancia institucional. Efectivamente, de vez en cuando “Spain is different”.