El puente entre la Unión Europea y el Brasil

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Ha pasado bastante desapercibida, al menos en España, la inauguración del primer puente entre la Unión Europea y el Brasil o, más exactamente, los Estados Unidos del Brasil. Esta vez no es pura metáfora aérea o marinera, sino una obra de ingeniería como Dios manda. El puente en cuestión une el Brasil con el departamento de ultramar de la Guayana  Francesa. No es un puente intercontinental pero sí internacional.

Suele olvidarse que la Unión Europea, aunque no comprende todos los países europeos, se extiende más allá del viejo continente. Ahí están las Islas Canarias y las ciudades españolas de Ceuta y Melilla. O las islas francesas de Guadalupe, Martinica y Mayotte en el Caribe o, si me apuran las portuguesas Islas Madeira.

Los billetes de la Eurozona nos lo recuerdan con unos pequeñísimos mapas apenas perceptibles en su parte inferior. El papel moneda no es suficiente para recoger todos estos espacios extraeuropeos, pero la Guayana es, quizá por su extensión y forma, el territorio mejor representado.

¿Se acuerdan ustedes de las clases de geografía en el bachillerato? Sólo los mejores alumnos se aprendían las tres Guayanas con sus correspondientes capitales. La Guayana francesa con su capital Cayenne, la inglesa con su capital Georgetown, y la holandesa con su capital Paramarivo. Las Guayanas inglesa y holandesa son hoy dos estados independientes, mientras que la francesa es, a todos los efectos, parte de Francia.

En resumen, que la Unión Europea limita al sureste con el Brasil y que ahora podemos cruzar la frontera con todas las garantías y facilidades que ofrece un puente de verdad.

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