Marte y las dunas de Maspalomas

La semana anterior dediqué unas palabras a la marca España y destacaba la conveniencia de que las promociones oficiales no se alejasen mucho de la realidad. Todas las autoalabanzas tienen sus limitaciones so pena de perder efectividad y exponerse incluso al ridículo. Esta vez no se trata, sin embargo, de la marca España, sino de la tendencia a dar excesiva importancia a lo nuestro, aunque quizá no la merezca. En pocos países desarrollados se informa tan frecuentemente como aquí del lugar que ocupamos en esto o en lo otro según tal o cual estudio o encuesta. Nuestras playas no son, simplemente muy buenas, sino las mejores del mundo, como nuestros vinos y otros muchos productos de estas tierras. Siempre comparaciones bien resueltas a nuestro favor.

Ahora le ha tocado el turno a las dunas de Maspalomas en el sureste de Gran Canaria. La noticia recoge las similitudes morfológicas entre el flujo de arena de las dunas de Marte y las de Maspalomas. Las marcianas tendrían una textura diferente a las terrestres, con ondas mucho más grandes que en este planeta. La afirmación de los expertos es seguramente veraz y no nos corresponde a los legos discutirla. Otra cosa es, sin embargo, el escepticismo acerca de que la excepción se encuentre precisamente en las dunas de Maspalomas, tan bellas y de tanto valor turístico como insignificantes por su tamaño frente a los desiertos del Sahara o Namibia, por ejemplo.

La noticia desprende el tufillo de un descarado barrer para casa y las simultáneas referencias al observatorio astronómico en la isla de La Palma van en igual dirección. Como el recuerdo de la estancia de los astronautas Armstrong, Aldrin y Collins descansando en Maspalomas como agradecimiento por el papel que desempeñó el centro espacial del sur de Gran Canaria durante el seguimiento del Apolo XI. Nada tienen que ver esas noticias con la pretendida similitud entre las dunas de Maspalomas y de Marte. Su hilo conductor es exclusivamente el turismo. No se promociona la marca España en general sino los encantos naturales de Gran Canaria.