Los perros y las sombrillas

Como los ciclos veraniegos se repiten, también los comentarios estivales tienden a lo mismo. De la canícula y de la sombrilla se puede volver a hablar con el pretexto de que desde la última vez ha pasado ya un año por lo menos. El artículo será, además, breve y ligero.

La canícula se extiende en Europa del 24 de julio al 23 de agosto y recibe su denominación de la estrella del Can Mayor, la más importante de la constelación que lleva su nombre y, a la vez, la más luminosa entre todas las estrellas fijas del firmamento. Sería el perrito del Sol, con el que aparece casi simultáneamente en el horizonte. Los ingleses tienen la “dog star” o estrella del perro, y los alemanes han acuñado el vocablo “Hundstage” o días del perro. Nada que ver, en todo caso, con ese refrán de que en verano busca la sombra el perro. Entre nosotros, la estrella se llama Sirio, que significa “ardiente”. Relacionada con el Can es posible que sólo tengamos la palabra canícula.

Y en cuanto a las sombrillas, no sólo nos protegen de los rayos solares, sino que dejan pasar el aire mucho mejor que los sombreros de paja, sean de Panamá, de segador manchego, de vendedor de helados o de jugador de béisbol. Las sombrillas gozaron de gran predicamento en España. Las más vistosas se lucían en las playas de San Sebastián y Santander como último grito de la moda. Y hasta tuvieron un destacado papel zarzuelero, del que da fe aquello de “a la sombra de una sombrilla son ideales los madrigales a media luz”.

Debemos confiar en que las sombrillas de alegre colorido regresen pronto porque son prácticas y rompen un poco la monotonía del verano, pero lamentablemente seguimos echándolas en falta. Sólo nuestras visitantes venidas de oriente las utilizan hoy con relativa frecuencia. Aquí es más fácil ver un paraguas, por lo general negro para mayor escarnio, haciendo las veces de parasol si las circunstancias lo requieren. Llegará, sin embargo, un buen día en el que las tiendas de chinos o indios dispongan otra cosa. Después, ya se sabe, vendrá el producto nacional, quizá no mejor, pero seguro que más caro.