España está por encima de los nombres propios

Mas

Durante la campaña electoral se machacó al ciudadano con la repetición cansina de fórmulas taumatúrgicas que nos garantizarían el progreso en la próxima legislatura. Las contradicciones entre las diversas propuestas y también las internas en cada una de ellas no serían óbice para su efectividad. Y aquí estamos, tratando de conseguir la coexistencia pacífica de varias de ellas para formar gobierno, mientras los dirigentes políticos se curan en salud pregonando que su partido nunca sería el culpable de la ingobernabilidad de España. Una labor en la que todo vale.

Desde el PSOE se nos aseguró en su día que nunca pactarían con Podemos, pero ahora el rechazo se condiciona a que los otros no renuncien a su propósito de que se celebre un referéndum sobre la independencia de Cataluña. Las reglas del juego se cambian sobre la marcha. Hasta cabría que, interesados ambos partidos en el acuerdo para repartirse el poder, la iniciativa de Podemos estuviera pactada de antemano con el complemento de su renuncia tras un aparente forcejeo.

Tampoco es muy clara la posición del PSOE frente al PP, aunque a veces se tiene la impresión de que el distanciamiento no lo es tanto entre ambos partidos, con notables coincidencias en la mayor parte de los problemas básicos de nuestra actual coyuntura histórica, como entre sus respectivos líderes, quienes en su debate televisivo no ahorraron gravísimas descalificaciones personales. En estas circunstancias es natural que se multipliquen las voces a favor de una renovación de ambos liderazgos para calmar las aguas.

Es absolutamente necesario ilusionar al pueblo español con un programa realista y de amplia base para afrontar los principales retos del momento, desde la consolidación de la incipiente mejoría económica hasta la desactivación del independentismo catalán, pasando por una más eficaz lucha contra la corrupción. Alguien ha llegado a proponer la formación de un gobierno del PP, el PSOE y Ciudadanos para gestionar los intereses nacionales durante un determinado plazo bajo la presidencia de un verdadero hombre de Estado. Haberlos, haylos.

Sobre el autor de esta publicación

José Luis Manzanares

Nació en 1930. Obtuvo Premio Extraordinario en la Licenciatura de Derecho por la Universidad de Valladolid (1952) y en el Doctorado por la Universidad de Zaragoza (1975).

Ingresó en la Carrera Judicial en 1954 y se jubiló como Magistrado de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo el año 2000. Es también Abogado del Estado (jubilado) y Profesor Titular de Derecho Penal (jubilado). Fue Vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial entre los años 1990 y 1996. Desde 1997 es Consejero Permanente de Estado.

Amplió estudios en la Universidad Libre de Berlín Occidental y en el Instituto Max Planck de Friburgo.

Ha pronunciado numerosas conferencias en España, Colombia, Cuba, Alemania e Italia.

Ha publicado más de un centenar de trabajos jurídicos, amén de nueve libros, entre ellos dos Comentarios a los Códigos Penales españoles de 1973 y 1995, habiendo participado en otros diez de carácter colectivo. También ha traducido algunos textos jurídicos del alemán, entre los que destaca la última edición (la 4ª) del Lehrbuch des Strafrechts (Parte General) del Profesor Jescheck. Ha llevado durante años la Sección jurisprudencial del Anuario de Derecho Penal y Ciencias Penales. La misma labor desarrolló en la Revista “Actualidad Penal”, de la que fue Director durante algunos años, desde su primer número hasta su cierre el año 2003. Es también autor de unos comentarios en 2 Tomos al vigente Código Penal tras su reforma por la Ley Orgánica 5/2010, editados por Comares, Granada. Su último libro, publicado el año 2012 por la editorial La Ley, de Madrid, se ocupa de “La responsabilidad patrimonial por el funcionamiento de la Administración de Justicia”.

Ha colaborado en algunos periódicos nacionales, como ABC, Diario 16, La Razón, El Mundo, El País, La Gaceta de los Negocios, La Clave, Epoca y Expansión, y semanalmente, durante muchos años en Estrella Digital. También en la revista alemana “Juristenzeitung” y otras especializadas de México y Argentina.