Soraya Saénz de Santamaría

Nuestros dos grandes partidos de derechas (o centro derecha para que nadie se enfade) o izquierdas, el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, siguen siendo pesos pesados en las próximas elecciones generales, pero con la llegada de Ciudadanos y Podemos a la política nacional nada será como antes. Las encuestas oscilan considerablemente de un día para otro y, también, según su procedencia. Ciudadanos, por ejemplo, puede aparecer casi al mismo tiempo como caballo ganador o como rival de Podemos para el tercer o cuarto puesto. Pese a ello, y aunque todavía nos queden bastantes días hasta la votación para que los pronósticos varíen en un sentido u otro, vayan un par de observaciones.

La primera es la personalísima dificultad con que tropezaría Mariano Rajoy para repetir mandato. De no obtener la mayoría absoluta, y sin respaldo alguno por parte de Podemos, el PP habría de contar con la anuencia del PSOE o Ciudadanos para formar gobierno. Ambos apoyos entrarían dentro de lo previsible y razonable, pero se condicionan expresamente a que Mariano Rajoy renuncie a su candidatura.

Algo similar ocurre con la oposición de la CUP catalana a las aspiraciones del actual presidente de la Generalidad, Artur Mas. Se buscan caras nuevas y más cercanas al consabido hombre de la calle. La juventud es un mérito y el desprestigio de los dos grandes partidos tradicionales apunta igualmente hacia un cambio generacional que esté lo más alejado posible de la corrupción generalizada de estos últimos años. El PSOE no se ha equivocado al poner en primer plano los rostros de Pedro Sánchez y Susana Díaz.

La segunda observación es que con ese telón de fondo gana muchos enteros en el PP la figura de Soraya Saénz de Santamaría. La hoy vicepresidenta del Gobierno fue el número uno en sus oposiciones a la Abogacía del Estado, lo que hace presumir que dispone de una cabeza bien amueblada. Ciertamente, tal cualidad no basta para ser un buen político, pero el curriculum de Soraya Saénz de Santamaría, tanto en la oposición parlamentaria como en estos años de gobierno, demuestra que también es persona sensata en la vida fuera de los libros. Nunca nos sorprendería con ocurrencias atropelladas o peregrinas como la supresión del Ministerio de Defensa, los funerales de Estado por las víctimas de la violencia doméstica o la resocialización de terroristas mediante la empatía cuando aún están calientes los cuerpos de sus víctimas.

Sucede, además, que Soraya Saénz de Santamaría representará al presidente Rajoy en el debate con Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias el próximo lunes en TV. Todo un espaldarazo a su relevante posición no sólo en el Gobierno sino también en el propio partido que se presenta a las elecciones generales. Y casi simultáneamente ha sido protagonista de un largo reportaje en el que, acompañada del periodista Jesús Calleja, lo mismo busca setas en los Montes de Toledo como sobrevuela León en globo o recorre un trozo de la ruta de Santiago, allá por el Bierzo, hablando de todo y con cualquiera que se cruce en su camino. Todo un alarde de espontaneidad, naturalidad, agilidad mental y simpatía. Una Soraya Saénz de Santamaría puesta, como ahora se dice, en todo su valor.