Nuestra situación económica. Sí, pero...

Escribo sobre la economía española a ras de tierra, o sea, del empleo como bien escaso, del dinero que el ciudadano se lleva a casa, de la presión fiscal, de los esfuerzos hechos desde que el presidente Rodríguez Zapatero nos dejó al borde del precipicio tras decirnos aquello tan bonito de que la crisis nunca llegaría a España, que disfrutábamos del mejor sistema financiero del mundo y que jugábamos, económicamente hablando, en la liga de campeones (Champions League en inglés, que suena mejor). Nadie pone en duda la pésima herencia recibida por el presidente Mariano Rajoy, pero sí que su magnitud le cogiera por sorpresa.

Aunque lo pasado, pasado está, tal circunstancia no impide las críticas, matizaciones y desmentidos en lo que ahora se nos vende desde el Gobierno. La disminución del número de parados apenas se nota y su cuantificación no es muy fiable. Los emigrados en busca de trabajo, jóvenes en su mayoría, no se computan, como tampoco, quienes ya no se molestan siquiera en pasar por el INEM. Los mayores de 50 años saben hoy con toda seguridad lo que ignoraban al comienzo de la crisis, que a partir de esa edad sólo con muchísima suerte se consigue una nueva colocación.

El problema no se resuelve comunicando más con los ciudadanos cuando poco hay que comunicar. Los políticos de la oposición sostienen que el volumen total del trabajo sobre el que actualmente disponemos los españoles no ha experimentado ningún crecimiento. Sólo se habría repartido en porciones más pequeñas. Se bajan los salarios, se multiplican los contratos a tiempo parcial y, como resultado, se reduce la cifra de quienes carecen de empleo. Una fórmula mágica.

Por si faltaba algo, ASEMPLEO acaba de publicar un informe sobre las perspectivas laborales en los próximos años. Aun si la creación de puestos de trabajo se mantuviera como en los últimos trimestres de 2014, llegaremos a 2023 con el 17% de la población activa en paro. Calcúlese a partir de ahí lo que eso supondrá entre los jóvenes y más en determinadas regiones de España. ¿Qué cálculos maneja nuestro ministerio de Trabajo? Las elecciones generales nos esperan a la vuelta de la esquina y bueno sería que los ciudadanos dispusiéramos de información verdaderamente fiable.

Habrá que valorar también lo que para los buenos tiempos del turismo español, una de nuestras principales fuentes de riqueza han supuesto los acontecimientos de Egipto, Túnez y otros países de Oriente Medio y Norte de África. Aquí en la partida de ingresos por turismo, mucho hemos ganado sin méritos propios.

Y, aunque de ello se hable menos, la deuda pública española ha crecido considerablemente en los últimos años. Y habrá que pagar los intereses hasta que llegue, si llega, el lejano día de su total devolución.