Elogio de Wolfgang Schäuble

El tercer rescate de Grecia responde más a razones políticas que a consideraciones estrictamente económicas. Su salida del euro hubiera sido un desastre para Atenas, pero también, aunque no tanto, para toda la Eurozona y, hasta cierto punto, para el futuro de la Unión Europea. Bastantes países, entre ellos Holanda, Finlandia, Polonia, Hungría, Estonia, Letonia y Lituania, se alinearon con Alemania para exigir muy firmes garantías como requisito previo a cualquier deliberación sobre nuevas ayudas. Pero los partidarios de dar a Grecia otra oportunidad y, en primer término, los propios griegos personificaron en la canciller alemana, Frau Merkel, lo que llegaron a llamar terrorismo financiero. Las referencias al nacionalsocialismo se dieron por añadidura.

El coste político que el fracaso de las negociaciones hubiera tenido para Alemania habría sido tan alto que quizá ahí se encuentre la clave del acuerdo final, severo para Grecia, como deudor poco fiable, pero que, en todo caso, aleja por el momento su salida del euro. Eso sí, con la oposición del ministro alemán de finanzas, Wolfgang Schäuble, quien siempre sostuvo la imposibilidad de mantener a Grecia dentro del euro en las actuales circunstancias. A su entender, los griegos no podrían cumplir nuevas obligaciones, además de las anteriormente contraídas, ni siquiera con su mejor voluntad.

Recuerda Schäuble que el tratado de Maastricht no permite la quita de deudas, algo que sólo sería factible si Grecia abandonara la Unión Monetaria. De ahí la propuesta de su salida del euro por sólo cinco años. La canciller Merkel reconoce que tal posibilidad estuvo sobre la mesa hasta el último día. Puede que su ministro de finanzas no acierte con la alternativa pero tenga razón en lo fundamental: la crisis se habría cerrado en falso. Por de pronto, tanto el Fondo Monetario Internacional como el Banco Central Europeo dudan de la sostenibilidad de la deuda helénica.

El tiempo dirá la última palabra, pero siempre habrá que reconocerle a Wolfgang Schäuble el mérito de defender su opinión con claridad meridiana y en línea recta, aunque haya sido a costa de suscitar más críticas aún que la propia canciller. Fue Frau Merkel quien dio finalmente su brazo a torcer en una discutible solución de compromiso para mantener a Grecia en el euro.

Compárese la actitud de Schäuble con la de Alexis Tsipras, incluido el esperpéntico espectáculo de su absurdo referéndum. Diferencias, haylas. A favor del ministro alemán de finanzas.