¿Qué pasa con De Juana Chaos?

De Juana Chaos, en Venezuela | Foto: El Mundo

El etarra De Juana Chaos fue condenado como autor de veinticinco asesinatos terroristas. En otros países, y puesto que nunca dio el menor síntoma de arrepentimiento, sino todo lo contrario, el buen hombre no habría salido de la cárcel porque se le habría aplicado la prisión perpetua revisable. España es, sin embargo, diferente. Pero es que De Juana Chaos ha tenido además un trato privilegiado dentro de la ya de por sí benévola legislación penal española. Para algunos penalistas, entre los que me cuento, fue un escándalo su clasificación en un segundo grado “ad hoc” para, tras su paso por el hospital, seguir cumpliendo su condena en casa. Se mezclaron el tratamiento médico y el tratamiento penitenciario hasta obtener un resultado que, a juzgar por el procedimiento, estaría marcado de antemano.

Un buen día se envió desde el correspondiente centro penitenciario al Ministerio del Interior la propuesta de la concesión de este curioso segundo grado (el reo no reunía los requisitos para obtener la semilibertad del tercero). Ese mismo día el Ministerio hizo suya la propuesta y la envió al Juez de Vigilancia. Acto seguido, el Juez solicitó el preceptivo informe del Ministerio Fiscal. Unas horas más tarde el dictamen favorable del Fiscal entraba en el Juzgado. Y al final, en veinticuatro horas, el asesino terrorista estaba en casa por su delicada salud. ¡Y aún dicen que la Justicia es lenta! Depende de la voluntad de quien la administre.

El resto es bien sabido. Pocos días después del cumplimiento definitivo de su pena, y como para acallar las voces indignadas de la ciudadanía, se decretó su prisión por un nuevo delito, esta vez no de sangre sino de enaltecimiento del terrorismo. Sin embargo, resulta que aquel enfermo grave no lo estaba tanto como para no poder fugarse a Irlanda y abandonar después aquel país con rumbo desconocido. Y se hizo un largo silencio. Hasta ahora.

Los periodistas del diario El Mundo le han encontrado y fotografiado a la puerta de la licorería que regenta en Venezuela. Cierto es que nuestros servicios de inteligencia quizá hayan tenido algún fallo con el golpe de estado de Armada y Tejero, con los asesinatos de los GAL y con su incapacidad para sacar a la luz pública tantos y tantos escándalos de corrupción políticoinstitucional que están afectando a la propia estabilidad de España, pero también puede ocurrir que sus informes no fueran bien recibidos por los obligados a proceder en consecuencia.

No se explica, en todo caso, la aparente sorpresa del ministro del Interior cuando dice que ha de esperar a la confirmación de la noticia periodística para pronunciarse sobre la posible extradición de quien ya, desde hace años, parece encontrarse en busca y captura. Esas cosas, se conozca o no el paradero del fugado, se estudian antes, en particular si cabe la extradición desde un país en el que el enaltecimiento del terrorismo no sea delictivo, puesto que la denegación podría fundamentarse entonces en la infracción del principio de doble incriminación, en el país de condena y en el de refugio.

En resumen ¿qué ocurre o no ocurre con este personaje que se iba a morir hace unos años? Por fortuna, se diría que todo fue una falsa alarma. Pero puestos a preguntar, uno se acuerda también de Josu Ternera, dirigente etarra de paradero desconocido (o perfectamente conocido desde siempre según los mal pensados). ¿Se pactó algo sobre el particular como precio por la tregua indefinida de ETA y la llegada al limbo en el que nos encontramos actualmente en materia de terrorismo?

1 comentario
  1. Costadamorte says:

    Ya se que me tacharán como politicamente incorrecto..., pero yo a la pregunta del título le respondería que si en vez de ser hoy 2015, estuvieramos en la España de hace 175 años, pues habría un abrazo en Vergara entre..., no se, pongamos Galindo y De Juana, (o Rajoy y Otegui, me da igual)..., y sería algo mejor para todos...

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