Florilegio sin aditivos

La última semana publiqué en esta misma columna tres artículos con escogidas muestras del feminismo iletrado, la pedantería, los pinitos poéticos y la mediocridad. Algún lector me ha sugerido después la conveniencia de añadir, a modo de recuelo, un resumen ceñido a las citas. Así lo hago ahora. Los autores se colocan por orden alfabético: […]

Florilegio del feminismo iletrado, la pedantería, los pinitos poéticos y la mediocridad (III)

Iñaki Urkullu, actual “lehendakari” del País Vasco, encabezó un discurso con “nosotros y nosotras”. El presidente de todos los vascos y las vascas se sumaba así a los esfuerzos de otros vanguardistas al sur del Ebro para modernizar el español. Todo un detalle, aunque para decir verdad su aportación se parece mucho al “vamos a […]

Florilegio del feminismo iletrado, la pedantería, los pinitos poéticos y la mediocridad (II)

Ya fuera de Andalucía, pero no muy lejos, nacieron las “soluciones habitacionales”, un invento de la extremeña María Antonia Trujillo, ministra socialista de la Vivienda, para referirse a unos apartamentos pequeñitos que el gobierno se proponía construir en grandes cantidades. La ministra completaba su tarea con el reparto de zapatillas, o la promesa de repartirlas, […]

Florilegio del feminismo iletrado, la pedantería, los pinitos poéticos y la mediocridad (I)

Como es sabido, las Ciencias adelantan que es una barbaridad. Pero ahora resulta que también las Letras han intentado hacerlo, aunque con escasa fortuna, en la España de las últimas décadas, quizás porque los renovadores no eran precisamente maestros en la lengua de Nebrija, quizás porque quisieron poner nuestra gramática al servicio de una ideología, […]

Carrozas y aviones de respeto

Alguien debería tomarse en serio lo que para nuestro prestigio (o desprestigio) internacional suponen las continuas averías de los aviones que el Ejército del Aire utiliza en el desplazamiento de nuestros altos cargos al extranjero. Y también, y sobre todo, para la seguridad de los propios pasajeros, empezando por los Reyes. Nada hay más contraproducente […]