El cese de Pedro J.

No he tenido ninguna relación personal con Pedro J. pero ahora, cuando le han cesado en la dirección del diario El Mundo, criatura suya, hecha a su imagen y semejanza, quiero darle las gracias por su contribución al saneamiento de nuestra vida pública, su constante lucha contra la corrupción y muy especialmente por lo mucho que hizo para terminar con el terrorismo de estado en tiempos de Felipe González. Un terrorismo que con sus asesinatos y secuestros puso a sus mentores a la altura de la ETA que pretendía combatir y abrió la puerta a la equiparación de unas víctimas y otras víctimas de un pretendido conflicto político. Eso, aparte de que nuestro terrorismo (sí, nuestro terrorismo aunque nos pese) fue una chapuza que enriqueció a más de uno con la malversación de fondos reservados.

Pedro J. consiguió lo que, supuestamente, no habían logrado ni la policía nacional, ni la guardia civil ni el entonces CESID ni los restantes servicios de información al servicio de la Moncloa. Allí, en El Mundo, estaban las pruebas contrastadas, o al menos muy relevantes indicios, de las andanzas del GAL como organización criminal creada y sustentada a la sombra de algún ministerio. Felipe González confesó sin rubor que de la posible existencia de esta banda de asesinos se había enterado por la prensa, pero negó rotundamente la implicación de alguno de sus colaboradores. La frase, que ha entrado en la historia del cinismo, fue que “no había pruebas ni las habría”. Pero las hubo. Su ministro del Interior, algún director general y otras personalidades acabaron en la cárcel.

Lo inaudito es que Felipe González, lejos de agradecer a Pedro J. y a los jueces el servicio prestado, nunca se lo perdonó. Continuó apoyando a los condenados como si hubieran sido víctimas inocentes de una confabulación política. Si se repara en esta increíble reacción del presidente contra los jueces, a los que calificó de descerebrados y a los que se dirigió con el nombre de “ganao”, siendo así que las condenas procedían del propio Tribunal Supremo, resulta fácil valorar en su justa medida el coraje cívico de un solo periodista con nombre y apellidos.

Recuerdo esos hechos porque son el mejor punto de referencia en una trayectoria periodística que se ha mantenido hasta hoy sin cambios dignos de mención. Con sus aciertos y sus errores, Pedro J. ha sido un riguroso observador de la realidad nacional y un crítico que se ha atrevido a hablar sobre temas que eran tabú para otros medios de comunicación. Estoy seguro de que sabrá encontrar el modo de que su voz siga oyéndose en el futuro con la misma claridad y la misma intensidad. Somos muchos los que nos alegraremos de que así sea.

Sobre el autor de esta publicación

José Luis Manzanares

Nació en 1930. Obtuvo Premio Extraordinario en la Licenciatura de Derecho por la Universidad de Valladolid (1952) y en el Doctorado por la Universidad de Zaragoza (1975).

Ingresó en la Carrera Judicial en 1954 y se jubiló como Magistrado de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo el año 2000. Es también Abogado del Estado (jubilado) y Profesor Titular de Derecho Penal (jubilado). Fue Vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial entre los años 1990 y 1996. Desde 1997 es Consejero Permanente de Estado.

Amplió estudios en la Universidad Libre de Berlín Occidental y en el Instituto Max Planck de Friburgo.

Ha pronunciado numerosas conferencias en España, Colombia, Cuba, Alemania e Italia.

Ha publicado más de un centenar de trabajos jurídicos, amén de nueve libros, entre ellos dos Comentarios a los Códigos Penales españoles de 1973 y 1995, habiendo participado en otros diez de carácter colectivo. También ha traducido algunos textos jurídicos del alemán, entre los que destaca la última edición (la 4ª) del Lehrbuch des Strafrechts (Parte General) del Profesor Jescheck. Ha llevado durante años la Sección jurisprudencial del Anuario de Derecho Penal y Ciencias Penales. La misma labor desarrolló en la Revista “Actualidad Penal”, de la que fue Director durante algunos años, desde su primer número hasta su cierre el año 2003. Es también autor de unos comentarios en 2 Tomos al vigente Código Penal tras su reforma por la Ley Orgánica 5/2010, editados por Comares, Granada. Su último libro, publicado el año 2012 por la editorial La Ley, de Madrid, se ocupa de “La responsabilidad patrimonial por el funcionamiento de la Administración de Justicia”.

Ha colaborado en algunos periódicos nacionales, como ABC, Diario 16, La Razón, El Mundo, El País, La Gaceta de los Negocios, La Clave, Epoca y Expansión, y semanalmente, durante muchos años en Estrella Digital. También en la revista alemana “Juristenzeitung” y otras especializadas de México y Argentina.