Al ladrón, al ladrón

Me gustaría no tener que escribir más sobre la doctrina Parot y su rechazo por la sentencia de la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, muy bien fundamentada jurídicamente por mucho que nos pese. Recuérdense los votos particulares habidos en las sentencias de nuestros Tribunales Supremo y Constitucional. Pero lo más triste es el espectáculo de quienes culpan a Estrasburgo por las consecuencias, perfectamente previsibles (cuando no directamente queridas) de nuestra lamentable política penal y penitenciaria durante décadas.

A los jueces de Estrasburgo sólo les correspondía interpretar el Convenio Europeo de Derechos Humanos en relación con las consecuencias de la falta de una legislación homologable con las vigentes en el Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Austria y otros países de nuestro entorno que no han sufrido siquiera la lacra del terrorismo o la han padecido en un grado incomparablemente menor. La oportuna elaboración de las leyes que España necesitaba debía haber sido la tarea primordial de nuestros representantes políticos, gobernantes, diputados y senadores. Hubo, sin embargo, un amplio consenso para mirar hacia otro lado. Eso, que era lo políticamente correcto por aquel entonces, se reforzaba pensando que los efectos de tal dejación de funciones se retrasarían algunos años. De nuevo el españolísimo “qué largo me lo fiáis”.

Precisamente porque me cuento entre los escasos juristas que pronto dieron la voz de alarma, cosechando no sólo respetables réplicas a mis argumentos sino también alguno de los calificativos reservados al discrepante, tengo más razones para la indignación que muchos de los personajes que hoy se ponen al frente de las manifestaciones de protesta.

Nada de lo que está ocurriendo habría sucedido, por ejemplo, con esa prisión perpetua revisable que los citados países han mantenido al margen de todos sus cambios políticos. Se trata de una pena nunca cuestionada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos pero mal vista por un supuesto progresismo ibérico a la cabeza del mundo mundial. Los recién llegados a la democracia dando lecciones a sus maestros. Como de aquellos barros vienen estos lodos, no sería excesivo pedir a los responsables que den la cara en lugar de transvertirse o hacer mutis por el foro. No juguemos a eso de “al ladrón, al ladrón” para confundir al personal cuando estas excarcelaciones, que atentan contra el más elemental sentido de justicia, son fruto de una determinada decisión política.

Incluso si se prescinde de la prisión perpetua revisable, no se explica (o sí, y muy bien) que la redención de penas por el trabajo, eje central de la polémica sobre la doctrina Parot, permaneciera en nuestro ordenamiento hasta la promulgación del Código Penal de 1995, tanto más por cuanto su supresión carecería en todo caso de efectos retroactivos para los delitos cometidos con anterioridad.

Se halla muy extendida la creencia de que el fin de la doctrina Parot fue un compromiso adquirido por el gobierno de Rodríguez Zapatero durante sus negociaciones con ETA pero, sea esto verdad o no, es lo cierto que esa improvisada construcción de emergencia era incompatible con los principios básicos del Derecho Penal. Baste añadir para dar a cada uno lo suyo, que el Partido Popular defendió sin éxito la prisión perpetua durante la tramitación parlamentaria de la Ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio. Confiemos en que ahora, en el Proyecto recientemente enviado a las Cortes Generales, la iniciativa corra mejor suerte.

4 comentarios
  1. Gozaimasu says:

    Que Acabe con esa prelatura del opus es una de las mejores OBRAS DE DIOS que puede hacer el Papa.

  2. mazarino says:

    Casado es un niñato PPero que no tiene quid divinis.
    Palmará seguro.

  3. balasz says:

    Me apuesto pincho y caña, como decía uno, a que el que ha propagado el rumor de su candidatura es el mismo pequeño pablito este, un ambiciosillo que ya hace tiempo iba diciendo por ahí que le harían ministro o secretario de estado.
    Porque si el PP optara de verdad por este caballerete petímetre significaría que están peor de lo que nos imaginamos.
    Ha de haber renovación, por supuesto (así que nada de espes y pelotillas adjuntos) pero ha de ser una renovación con cara y ojos y con sustancia.

    • José Ruiz says:

      Acepto su apuesta. Tomaríamos ese pincho y le invitaría a otro.
      La promoción que le está haciendo el partido, es con toda probabilidad, por esa causa. Mi duda, como la de autor supongo, radica para cual de ambos puestos, aunque apostaría un otro pincho y caña, a que es para la Comunidad, puesto que no creo que el odio que siente El Cagancho,hacia Esperanza, se la cargue, a no ser, que ponga a su vicetodo como candidata, con lo que evitaría el riesgo de que Esperanza sacase más votos en Madrid, que este guaperas en la Comunidad, como ha sucedido con Cagancho, mismo.

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