Feminismo alemán elevado al cubo

Se veía venir. Tanta modernización del lenguaje en aras de la igualdad de géneros acabaría antes o después invirtiendo los actuales términos para utilizar siempre el nombre femenino en lugar del masculino. Nada de señores y señoras, sino únicamente señoras o ciudadanas como plural genérico. Y en singular, llegado el caso, tampoco habría masculino alguno. Como las cosas se hacen bien o no se hacen, los siempre concienzudos alemanes tampoco se han quedado esta vez a mitad del camino. Al menos, los encargados de elaborar los nuevos estatutos de la Universidad de Leipzig.

Resulta que no gustaba eso de profesores/profesoras y alguien tuvo la ocurrencia, muy bien acogida por sus colegas, de aprovechar la ocasión para evitar conjunciones copulativas o alternativas entre los nombres masculinos y femeninos. En el futuro solo habrá profesoras, aunque la persona concreta sea un varón. E igual ocurre con las doctorandas o las investigadoras.

Las críticas no se hicieron esperar, pero los redactores del estatuto (o redactoras en el futuro) no han dado su brazo a torcer. Después de todo, la Universidad de Leipzig cuenta con más mujeres que hombres. Y, de otro lado, ese centro siempre se habría caracterizado por un cierto prurito de provocación frente a las más consolidadas tradiciones. La Universidad tiene actualmente una rectora, de nombre Beate, lo que quizá ayude a entender la iniciativa.

Más curioso es el único precedente habido en la República Federal de Alemania. La ordenanza reguladora del doctorado de Medicina y Odontología en la Escuela Superior de Hannover empleó el femenino genérico durante dos años, hasta el último mes de febrero. Con la peculiaridad de que allí y entonces la “presidenta” era un varón.

Los estatutos de Leipzig todavía no han sido aprobados por el Ministerio correspondiente del “Land” de Sajonia, pero no parece que haya oposición alguna a este avance feminista que se ampara en la autonomía universitaria. Además, el estatuto aclara en una nota a pie de página que también los hombres se incluyen en los nombres femeninos. Un detalle muy de agradecer.

El semanario Der Spiegel recoge la noticia bajo un titular que resume los efectos de esta novedosa gramática: “La Universidad de Leipzig se apunta al señor profesora“. La frase nos recuerda un conocido ejemplo de supuesta concordancia vizcaína: “este jarra tiene la pico rota”. Y como aquí nadie acepta quedarse atrás, pronto veremos lo que se nos ocurre para continuar siendo el ejemplo a seguir y no al revés.