El caso Urdangarin

Lo de Iñaki Urdangarin , Duque de Palma, es como una novela por entregas, como los viejos folletines con el “continuará mañana”, como el manantial que no cesa, como los culebrones venezolanos de la televisión. Es la realidad que supera a la ficción, es un relato que lleva al lector de sorpresa en sorpresa, un día y otro, un mes y el siguiente. Es el más difícil todavía en un esperpento socioeconómicoinstitucional donde todo gira alrededor de este singular personaje al que ninguna otra figura del reparto hace sombra Solo Urdangarin brilla con luz propia como estrella solar el sistema planetario de nuestra corrupción.

Hubo una vez -así empezaría la historia- un jugador de balonmano que en un abrir y cerrar de ojos se convirtió en genio de las finanzas. Cuanto tocaba desde que obtuvo un título del Instituto Esade, que no era precisamente la Universidad de Harvard, se transformaba en oro, pero el mago también lograba ese efecto -a diferencia del Rey Midas- con la simple palabra, sin necesidad de tocar físicamente la cosa.

Y todo esto lo hacía con una admirable mezcla de relaciones públicas y secretismo privado. Se cuenta que las riquezas le llegaban en grandes cantidades desde el gobierno balear, las generalidades valenciana y catalana, los ayuntamientos de Alcalá de Henares y Madrid, e incluso desde algún equipo de fútbol (como homenaje quizás a su pasado como deportista), pero siempre logró ocultar que el modo de obtenerlas era poco ortodoxo. De hecho, ningún donante, autoridad o gestor de los dineros públicos, se negó a colaborar con quien ponía su tiempo y sus conocimientos al servicio de una entidad sin ánimo de lucro.

Imagínese el lector a cuánto ascendería hoy la fortuna de este genio de las finanzas si no hubiera tenido que pechar con esa limitación estatutaria. Nos vamos haciendo una idea de los euros que pasaron por allí para terminar en los bolsillos del Duque, pero nos gustaría saber, si los hubiera, cuánto se gastaron de verdad en los Estudios Estratégicos de Patrimonio y Mecenazgo que constituían, supuestamente, el objetivo de la institución. El llevárselo todo, hasta el último euro, no debe ser tarea fácil, por lo que necesita de prueba suficiente. El latrocinio andaluz de los eres y ayudas a los parados es aún más grave en la cuantía del botín y también los mangantes son allí más numerosos, pero parece que el grueso de los dineros llegó a donde debía llegar.

Estas consideraciones no responden a ninguna noticia de actualidad por las andanzas recaudatorias del Duque de Palma, pero es que su biografía se va completando con otros datos ajenos a su última profesión. El joven Urdangarin fue excluido del servicio militar por una sordera que no le impidió hacer una vida absolutamente normal y convertirse en acreditado deportista. O sea, que no se le notaba mucho. Pero ahora leemos que, según se desprende de algunos correos electrónicos presentados por su socio Diego Torres en el juzgado, su tesis para obtener el título de Esade se la escribió otra persona por encargo. Si fuera cierto, la imagen de este buen señor se nos enturbiaría un poco más, porque lo de apuntar maneras, como dicen los taurinos, vendría de lejos. Moderna picaresca española en estado puro.

Urdangarin , Lanzas, Guerrero, Correa… Aquí no hay pruebas que se anulen, ni prescripciones, ni problemas procesales, ni siquiera una presunción de inocencia que la Constitución sólo proclama en relación con los juicios penales.

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