Economía y deportes (o al revés)

El jueves último, día 15, arreciaron las pésimas noticias sobre nuestra maltrecha economía. La prima de riesgo llegó a los 552 puntos básicos, el bono español a dos años se situaba en el 8,999%, la deuda de las Comunidades Autónomas batía su propio record al crecer un 15,7% hasta marzo, nuestra deuda pública se había duplicado en cuatro años y la Agencia de calificación Moody’s metía en el basurero o situaba en sus proximidades a un puñado de nuestras instituciones financieras y no sólo financieras. Menos mal que al triunfo de Rafa Nadal en Rolland Garros se acababa de sumar la victoria de la selección española de futbol sobre Irlanda. Dios aprieta pero no ahoga.

Desayuné el viernes con la lectura de un diario madrileño que dedicaba las tres cuartas partes de su portada a una imagen en color de nuestra epopeya en Danzing (Gdansk en polaco). Sólo en la franja inferior y con letras de menor tamaño se recogían los detalles de nuestro desastre económico. Nada de fotos, aunque el preocupado rostro de los responsables políticos españoles hubiera ilustrado perfectamente nuestras cuitas. En el interior del periódico continuaba la polémica sobre si el rescate bancario era o no un rescate, sobre si el Estado respondía como deudor y sobre lo que la línea de crédito nos iba a costar en términos impositivos, laborales, funcionariales, administrativos y aún institucionales. Más o menos, lo de siempre.

Lo más curioso vino, sin embargo, durante el trayecto en coche al centro de Madrid. Vi bastantes balcones engalanados con la bandera bicolor. Unas veces con el escudo nacional y otras con el toro de Osborne. Primero me sorprendí un poco porque no atinaba con las razones del patriótico desahogo. El 2 de mayo quedaba tan lejos como el 12 de octubre y los incidentes en “aguas cercanas” al Peñón habían perdido actualidad. Después pensé que celebrábamos el rescate bancario como gran triunfo en la heroica lucha contra los perversos mercados internacionales. Hasta que tuve que rendirme a la evidencia. Se trataba de un homenaje a nuestros futbolistas. Gracias a ellos el resumen del día era altamente positivo para España.

Ayer, día 19, la situación se agravó. La prima de riesgo subió por encima de los 590 puntos, el bono a diez años llegaba al 7,28% y la bolsa perdía casi un tres por ciento. Pero España venció a Croacia por uno cero. En resumen, otra jornada feliz.