La bacteria Escherichia Coli

Se cuenta de un magistrado que votó por la absolución de un profesor de educación física, acusado de abusos sexuales con dos niños, porque le quedó una mínima duda sobre la realidad de los hechos. Sin embargo, sabedor de que el absuelto seguiría en su puesto, le faltó tiempo para cambiar de colegio a su propio hijo. La presunción de inocencia tiene su genuino ámbito en el derecho penal y no debe extrapolarse a los comportamientos sociales, donde la prevención de riesgos es una constante.

Nadie se escandaliza porque se retiren rápidamente de la circulación aquellas medicinas que pudieran tener efectos nocivos no detectados anteriormente. Si luego se acredita que no constituyen peligro alguno, será difícil reparar el daño sufrido por la empresa farmacéutica, pero eso no significa que lo correcto hubiera sido seguir despachando el medicamento como protegido por algo así como la presunción de inocencia. También hay medidas cautelares, incluso con privación de libertad, contra el sospechoso de haber cometido algún delito.

Con catorce muertos por el momento y más de mil personas afectadas, de las que unas trescientas se hallan en estado grave o muy grave, es lógico que las autoridades alemanas y de otros países hayan prohibido provisionalmente la comercialización de los pepinos venidos de las mismas explotaciones agrícolas donde pudiera estar el origen de la infección. Lo razonable es prevenir nuevos males, tal y como se ha hecho, mientras que no se sepa con seguridad absoluta lo verdaderamente ocurrido.

Imagínese el lector una situación similar en España. Sustituya los pepinos por filetes de vaca, identifíquelos como procedentes de determinada granja del País de Gales, póngase después la mano en el corazón y pregúntese si aquí no habríamos tomado las mismas medidas que ahora criticamos. Una cosa es defender los intereses de nuestros agricultores y otra recurrir a un victimismo tan infundado como contraproducente. Colaboremos con las autoridades alemanas, comunitarias o de cualquier otro país para conocer cuanto antes cómo se ha incubado la infección, castigar a los responsables y conjurar futuros riesgos, pero no acusemos al prójimo por hacer lo que también habríamos hecho nosotros en un caso de tamaña gravedad.