La filtración de la 'lista Falciani' vuelve a comprometer el secreto bancario suizo

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En 2007, Hervé Falciani era un informático que trabajaba para el banco HSBC, uno de los más sólidos de Europa y refugio de grandes fortunas. Poco después de la salida del técnico del banco, los medios de comunicación se hicieron eco de una supuesta lista elaborada por Falciani en la que ponía nombres y apellidos a los evasores fiscales que ocultaban dinero en su antigua empresa, que ha tratado por todos los medios de callar a su ex empleado. Tras publicar algunos datos con cuentagotas, Falciani ha dado un paso más y ha dejado al descubierto gran parte de su lista.

Entre los nombres más sonados destacan el ya fallecido presidente del Banco Santander, Emilio Botín, el bicampeón del mundo de Fórmula 1 español Fernando Alonso, el siete veces campeón de dicha modalidad Michael Schumacher, el nueve veces campeón del mundo de motociclismo Valentino Rossi, el cantante David Bowie, el futbolista uruguayo Diego Forlán o el mismísimo rey de Marruecos Mohammed VI. La filtración vuelve a colocar en el eje de la polémica al secreto bancario suizo, ya que junto a estos nombres se deja bien claro que la entidad helvética ayudó activamente a evadir dicho dinero del fisco. Esta es precisamente la parte más comprometedor para el banco.

Cabe señalar que la llamada 'lista Falciani' incluye a más de 100 000 supuestos defraudadores (de ellos, tres mil son españoles), entre los que también figuran, obviamente, personas desconocidas que han ido llegando a la entidad desde mediados de los noventa. El hecho más grave viene motivado por el incumplimiento de la normativa europea, suscrita por Suiza, y que obliga a los bancos a aplicar impuestos a sus depositantes para remitírselos a sus países de origen (aunque los tipos aplicados fueran bajos). Estas leyes, de 2005, nunca han sido cumplidas en HSBC.

La entidad suiza alertó a sus clientes sobre estos cambios y se ofreció a asesorarles para hallar la mejor manera de ocultar su dinero. Por ello, todos los casos producidos a partir de 2005 afectan de manera muy especial al banco, que abandonó su tradicional rol pasivo (se limitaba a guardar el dinero que llegaba desde cualquier parte del mundo) y se convirtió en un apoyo para defraudar. En algunos casos, HSBC llegó a ofrecer tarjetas de crédito completamente opacas que permitían sacar dinero en cualquier cajero del mundo sin que constase nada.

Y como telón de fondo de toda esta polémica vuelve a situarse el secreto bancario suizo. En 2013, la Confederación Helvética se negó tajantemente a modificar su postura al respecto y los bancos suizos siguen sin tener la obligación ofrecer todos los datos sobre sus clientes. No obstante, la política de HSBC ha superado incluso esta laxa normativa y por ello sí que podría haber incurrido en varios delitos de especial gravedad. Además, el origen de muchas fortunas depositadas en el banco es igualmente inquietante.

De ser ciertas las acusaciones de Falciani, la entidad suiza habría ayudado a dictadores, narcotraficantes y mercaderes ilegales de armas a alojar allí el dinero obtenido a través de actividades completamente ilícitas. El Consorcio Internacional de Reporteros Investigadores (ICIJ, según sus siglas en inglés), que se ha encargado de la publicación de los nombres a través de sus numerosos medios asociados, alerta incluso de que entre los defraudadores se cuentan también traficantes de 'diamantes de sangre', dando un enfoque más siniestro a la causa, por ahora solo mediática, abierta contra HSBC.

Desde luego, el banco suizo ha tenido que hacer frente ya a varios procesos relacionados con el fraude fiscal. En Argentina, por ejemplo, se enfrenta a una demanda por ayudar a más de cuatro mil ciudadanos del país a ocultar sus cuentas del fisco argentino. En cualquier caso, los intentos de ampliar las causas contra HSBC se han encontrado siempre con muchos obstáculos. No olvidemos que, aunque la rama suiza del banco es la que acumula la gran mayoría de los escándalos, la sede de la matriz está en Londres.

De este modo, cada vez que la sede central del banco recibe algún tipo de acusación esta se limita a señalar que se trata de acciones llevadas a cabo por su filial suiza, que se refugia siempre en las generosas leyes de su país. En esta ocasión, no parece que esta estrategia vaya a ser suficiente para alejar responsabilidades. La heterogeneidad y cantidad de defraudadores afecta a numerosos países y puede estar preparándose un proceso histórico.

Vía: BBC.