El FinTech empieza a inquietar a la gran banca

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La innovación no es una virtud, es una necesidad. No sabemos si alguna gran mente llegó a esta conclusión antes que nosotros pero cada día es más evidente que innovar ha dejado de ser una apuesta comercial más para convertirse en un pilar para cualquier negocio. Poco a poco, hasta los sectores aparentemente menos proclives a este tipo de cambios están modificando sus parámetros ante esta innegable realidad. En el ámbito financiero, por ejemplo, el FinTech gana enteros para preocupación de la banca tradicional.

Tal y como han alertado algunas voces autorizadas del sector, como la de Francisco González, presidente del BBVA, la financiación y los servicios históricamente vinculados a la banca están dejando de ser su coto privado. Las empresas de base tecnológica, las más grandes, se entiende, pueden estar preparadas para ofrecer un catálogo de productos financieros a sus usuarios. Los casos más paradigmáticos son los de Google y Facebook, que han reconocido estar desarrollando sistemas específicos para tal fin. En cualquier caso, no siempre se compite exactamente por el mismo mercado.

Aunque resulta un tanto de difícil de explicar, el FinTech englobaría, grosso modo, toda la financiación originada por y para firmas tecnológicas. Sí, pueden destacarse mil y un matices de esta aseveración, pero, en esencia, es lo que hay. Así, elementos como el crowdfunding también formarían parte de esta categoría (no todos los analistas están de acuerdo con ello). Sea como sea, la idea de construir redes de financiación de alcance global y ajenas a la actividad de los grandes bancos es algo muy tentador y, desde luego, disruptivo.

Ahora bien, ¿está realmente capacitado el FinTech para amenazar la hegemonía bancaria? Aquí no hay dudas: por supuesto que, en estos momentos, no. La idea subyacente es interesante y sus bases empiezan a consolidarse pero quedan todavía muchos interrogantes por desvelar. De entrada, ¿cuál sería el estatus jurídico de estas actividades y de las empresas que las desarrollan? ¿Qué garantías tienen tanto quienes ofrecen estos servicios como quienes los reciben? En definitiva, un comienzo prometedor pero con ciertas dudas.

Vía: GenBeta.